La NBA es uno de los mayores espectáculos deportivos del planeta. Lo es a lo largo de la temporada regular y sus playoffs, pero también durante la apertura del mercado. Son los momentos en los que se producen los traspasos más inimaginables o las más escandalosas renovaciones contractuales. Lástima que, en demasiadas ocasiones, tantísimo dinero haya sido mal gestionado o, peor aún, destinado a los peores hábitos.

Ha sido el caso de Lamar Odom, doble campeón de la NBA con Los Angeles Lakers pero tristemente famoso en los últimos tiempos por sus incesantes coqueteos con las drogas. En concreto, por aquel episodio de octubre de 2015 en un burdel de Nevada. Por poco, pero entonces esquivó a la muerte. Meses después, volvió a descender a su infierno particular. Él mismo lo reconoce en un desgarrador artículo en el Players’ Tribune.

Odom ha sido el último de una larga lista de ex grandes estrellas del baloncesto norteamericano cuyas erróneas prácticas lejos de la cancha terminaron por arruinarles a nivel económico o personal. Similar a Odom es la historia de Dennis Rodman, ganador de cinco anillos entre Detroit y Chicago, y cuyos excesos con el alcohol y demás sustancias le llevaron a la ruina.

Otro ex compañero de Michael Jordan en los legendarios Bulls, Scottie Pippen, dilapidó los más de 120 millones de dólares que había ganado durante su carrera en malas inversiones y, desde luego, malas compañías. Situación y cifras similares para recordar a Antoine Walker, declarado en bancarrota en 2010 y quien incluso llegó a vender su anillo de campeón con los Celtics para saldar deudas.

Más ejemplos: el carismático Allen Iverson, deslumbrante con la camiseta de los Sixers y coleccionista de sanciones, denuncias y arrestos por posesión de drogas y armas. Al igual que los anteriores, acabó subastando sus propiedades. No llegó a hacerlo Latrell Sprewell, ya que antes le embargaron su casa y su yate, además de establecerle una orden de alejamiento respecto a su hija.

Se trata de una interminable lista, en la que también figuran otros fenomenales jugadores de los últimas décadas como Charles Barkley o Shawn Kemp. Los recién llegados y también los ya consagrados harían bien en leer las recientes explicaciones de Odom. Podrían tener más valor que cualquier anillo.

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