La NBA es distinta a cualquier otra competición del mundo. La Liga estadounidense es capaz de mantener el interés como ningún otro torneo fuera de competición, sea con el mercado de fichajes, sea con los nuevos uniformes, sea con el magnetismo de sus estrellas. Es un mundo distinto, con estrellas multimillonarias pero con verdadera pasión por su oficio, lo que les hace invertir mucho tiempo de sus largas vacaciones en jugar al baloncesto. Y no con sus hijos o solos en pabellones cerrados: en gimnasios abarrotados, entre ellos, a veces exhibición, otras entrenamiento fuera de las rutinas de los equipos que les garantizan contratos de muchos ceros. Algo impensable en el fútbol.

¿Os imagináis los tirones de pelos, titulares chillones y suspicacias en los clubes si Cristiano Ronaldo y Messi (junto a otros secundarios de lujo) se enredasen en un partido en plenas vacaciones? Ocurre en la NBA, sin mayores problemas. Lo hicieron hace poco LeBron James y Kevin Durant, rivales y súper estrellas. Los vídeos de los dos últimos MVP de las Finales  jugaron una pachanga, con un invitado de lujo llamado Carmelo Anthony.

Es tan improbable que Real Madrid y Barça permaneciesen impasibles si sus dos estrellas se juntasen para jugar como que los propios Messi y CR7 se prestasen a ello voluntariamente, por darse el gusto. Las reuniones de estrellas de NBA para medirse en verano, estrechar lazos (y futuros traspasos) y de paso ponerse a punto antes de iniciar la pretemporada ya era míticas en tiempos de Jordan. La diferencia ahora es que las redes sociales se pueblan de imágenes de esos acontecimientos.

Even more video of LeBron, KD, and Melo putting in work. 👀 (via @cbrickley603)

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Durant y LeBron no son los únicos: más de 1.500 personas acudieron a la tradicional cita de la Drew League donde Chris Paul y James Harden jugaron juntos por primera vez desde el fichaje del base por los Rockets.

 

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