Si juegas en la NBA te interesa caerle bien a Ronnie Singh. Su poder sobre la competición es nulo, pero sí puede usar su influencia en lo que más importa a las estrellas de la liga: el ego. Ronnie2K, como lo conocen todos, es desde hace años un nombre habitual del verano baloncestístico. A su cuenta de Twitter acuden, curiosos y exigentes, los jugadores para conocer su rating, esto es, la valoración de talento adjudicada a sus avatares en el videojuego NBA2K. Y claro, a veces sucede el drama:

A John Wall no le pareció bien su rating de 90 puntos sobre 100 y se despachó contra Ronnie, el director de márketing digital y principal relaciones públicas del juego: “Eres un chiste”. Pero Ronnie no sigue el libro de estilo convencional del community management: respondió acusando al base de los Wizards de salty (“picajoso”).

El asunto se puso tan serio que hasta la actriz porno Mia Khalifa quiso interceder por el rating de su jugador favorito. Le ofreció a Ronnie una recompensa carnal que este desechó aduciendo que “los ratings son más sagrados”.

El simulador de baloncesto de la compañía 2K es hoy lo que fue la saga Madden de fútbol americano en los años 90: un fenómeno cultural en Estados Unidos. Su fidedigna representación de todo cuanto rodea al que puede ser el torneo deportivo más famoso del mundo (jugadores, pabellones, cobertura mediática, etc.) empequeñece los esfuerzos del videojuego más vendido por estos pagos, el FIFA de EA Sports. Por eso los jugadores saben que la imagen que el juego transmite de ellos influye en la percepción del público. No todos se enfadan como Wall, pero a la mayoría sí les preocupa su rating y, cuando no satisface su ego, llegan los lamentos resignados:

Hay otros como Willy Hernangómez o Rudy Gobert que intentan verle el lado bueno a su puntuación:

Aunque las iras de los contrariados se dirijan a Ronnie2K por ser quien comunica las puntuaciones, lo cierto es que no es quien las adjudica. Ese trabajo recae en Mike Stauffer, un exmaestro. Él se dedica a pulir la fórmula que, teniendo en cuenta más de 45 parámetros diferentes, destile el valor exacto de un jugador de la NBA. En declaraciones a Bleacher Report, Stauffer explicaba que “es una chaladura que por momentos parezca que a los jugadores les importe más su 2K rating que cómo lo están haciendo en la cancha”.

Para muestra, el día que el pívot de los Heat, Hassan Whiteside, logró un triple-doble: “Estaba intentando subir mi valoración en el NBA 2K“.

NBA 2K18, el nuevo título de la saga, sale a la venta el día 19 de septiembre. Estos son los ratings más altos del juego: LeBron James (97); Kevin Durant (96); Kawhi Leonard (95); Stephen Curry (94). Ni rastro aún del MVP Russell Westbrook o de James Harden, abanderado del juego de la competencia, NBA Live 2018.

¿Y Kyrie Irving? El jugador que luce en la carátula de este año tiene un rating de 90. Tiene también en vilo a la compañía que lo escogió como imagen y que va a lanzar millones de copias de un título cuya portada, con uniforme de los Cavaliers, puede quedar desfasada de inmediato si Irving sale traspasado, tal y como él mismo desea. Veremos si en 2K deciden bajarle la puntuación en represalia por semejante faena.

 

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