El deporte americano rara vez se muestra conservador o inmovilista. Si algo no funciona, se hacen cambios. Y en una concepción tan mercantil como se tiene en Estados Unidos, no funcionar se entiende por que los propietarios de las franquicias vean peligrar sus ganancias. En esta dirección van las nuevas propuestas que intenta implantar la NBA, competición en la que los mandatarios empiezan a temer por el espectáculo debido a dos corrientes cada vez más habituales: el tanking y las rotaciones (por usar un término más ‘europeo’).

La primera consiste, básicamente, en dejarse perder. O como prefieren señalar los más diplomáticos, “no hacer todo lo posible para ganar”. Esto no tiene nada que ver con jugadores o entrenadores, a los que el trabajo les va en cada partido, sino con las propias franquicias. En los últimos años han aumentado las gerencias que confeccionan plantillas de dudoso talento y traspasan a sus mejores jugadores.

El objetivo es simple: conseguir elegir primero en el Draft del año siguiente. Ahí es donde la NBA quiere meter mano e intentar disuadir a los equipos que se pelean por lo peor. El sistema actual de lotería sortea las primeras elecciones y cuanto peor haya sido el balance de victorias-derrotas, más opciones tiene ese equipo de lograr el número uno.

Con la nueva propuesta, que se votará el 28 de septiembre y entraría en vigor, si se aprueba, en 2019, esas posibilidades se reducirían. Los tres peores balances, que entre ellos ahora mismo superan el 50 por ciento de opciones de llevarse la primera elección, quedarían por debajo del 45 por ciento.

Habrá franquicias que seguirán perdiendo para tener un buen puesto a la hora de reconstruir la plantilla, pero al menos evitará ridículos por ver quién gana menos encuentros a lo largo de la temporada. La bochornosa actuación de los Philadelphia 76ers en las últimas campañas ha sido el detonante para que se intente poner fin a este tipo de prácticas.

La otra preocupación está todavía más directamente relacionada con el negocio. En los últimos años cada vez más entrenadores optan por dar descanso a sus estrellas en partidos durante la temporada regular, sobre todo en las franquicias que se lo juegan todo cuando llegan los playoff. Los aficionados que pagan su entrada y, más aún, las televisiones que ponen millonadas encima de la mesa, han mostrado en más de una ocasión su indignación. Y el cliente siempre tiene la razón.

Por eso, la NBA también ha enviado a los propietarios unas directrices sobre el descanso de los jugadores para intentar controlar estas rotaciones. Estas se resumen en recomendar a los equipos que si quieren dar descanso a sus jugadores sanos lo hagan en los partidos de casa. Así el público visitante, que tiene menos opciones de ver a las estrellas de otras franquicias, no se vería perjudicado, y también que eviten hacerlo en partidos retransmitidos en televisión a nivel nacional. No es nada personal, sólo negocios.