Carmelo Anthony fue tan protagonista como cualquiera del animado verano de la NBA, la liga que nunca cesa de producir noticias. Eso sí, a diferencia de Kyrie Irving, Gordon Hayward, Paul George u otros nombres implicados en el mercado de fichaes, el knickerbocker triunfó al hacer de su imagen un meme. Los vídeos del alero entrenando en ropa negra y oculto bajo una capucha crearon el fenómeno Hoodie Melo, el Carmelo Encapuchado. Quizás fue su forma de anunciar que está dispuesto a ser relevante de nuevo.

El de Brooklyn no juega una ronda de playoffs desde 2013 y su prestigio ha ido mermando a la par que las prestaciones de unos New York Knicks a la deriva. Pero la franquicia parece decidida a apretar una vez más el botón de reset y Carmelo también. Con Phil Jackson fuera de la escena y Kristaps Porzingis afianzado como nuevo referente para el Madison Square Garden, las dos partes ultiman el acuerdo de separación.

El nuevo general manager del equipo, Scott Perry, obvió al número 7 en un artículo para el blog oficial del Madison en el que exponía sus líneas maestras para transformar el proyecto: “Remodelar los Knicks como un candidato al título será un proceso paso a paso, y por el camino el plan exigirá paciencia, mientras nuestro joven núcleo formado por Porzingis, Hardaway Jr., Hernángomez, Ntilikina y Baker, madura”. Ni una sola mención a Carmelo en todo el texto.

Reshaping The Knicks: Agility Plus Intuition Required

Ahora falta saber qué opción satisface a las dos partes. Melo puede ejecutar una cláusula de su contrato para ser agente libre sin restricción al final de la próxima temporada. Así que al equipo de Nueva York le interesa traspasarlo antes para al menos obtener algo a cambio.

Houston es el destino predilecto del jugador. Allí podría reunirse con su amigo Chris Paul y conformar junto al base y James Harden un nuevo big three en la Conferencia Oeste. Su añadido a una franquicia que ya es candidata al anillo parece estimulante para todos. Pero los Rockets necesitan hacer hueco en su masa salarial para acomodar a Anthony y eso implica que otro equipo esté dispuesto a zamparse el contrato de 60 millones de dólares de Ryan Anderson. Después alguien tendría que aclarar quién se va a ocupar de echarle una mano a Paul para defender el perímetro si sus acompañantes son Harden y Melo.

Portland también sueña con crear otro backcourt imparable en ataque. Damian Lillard ha hablado con el alero para que se una a él y a McCollum y aporte la veteranía que le falta a los Blazers. Tampoco se sabe quién se ocuparía de frenar los ataques rivales, habida cuenta del discreto empeño defensivo de estos anotadores compulsivos.

La pretemporada de la NBA comienza el lunes. La decisión de si Carmelo Anthony va a dejar su ciudad natal para irse a jugar al Oeste podría tomarse este mismo fin de semana. La respuesta está bajo la capucha.

No Hay Más Artículos