Los Oklahoma City Thunder llevan dos traspasos que han dejado a la NBA temblando. No tanto por la entidad de los jugadores que ha recibido (nada menos que Paul George y ), sino por las circunstancias. Las que rodean a la propia ciudad de Oklahoma y las que acarrean consigo los contratos de esos jugadores. La llegada de Carmelo a OKC es la guinda para un proyecto tan ambicioso como cortoplacista, que en cualquier caso y sea cual sea el resultado puede cambiar la cultura de la franquicia emigrada de Seattle. Nadie se esperaba esto por todas esas razones, pero el resultado es que los Thunder son la gran atracción de la NBA esta temporada: ya conocíamos a los todopoderosos Warriors, los Rockets van a estar bien con la adición de Chris Paul, pero esto es diferente. Es una pena que lo más seguro es que sea un año.

El big three que se ha sacado de la manga Sam Presti, el ingenioso mánager general de los Thunder, tiene en principio fecha de caducidad. Paul George y Russell Westbrook serán agentes libres el próximo verano y son dos jugadores que aspiran a situarse en la órbita de los megacontratos que firmaron Steph Curry y James Harden este mismo julio. Carmelo Anthony era un jugador difícil de mover de los Knicks (a pesar de que las dos partes ya se odiaban hace tiempo) por un contrato que le garantiza 54 millones en los próximos dos años (el segundo de ellos con opción del jugador de renovarlo automáticamente). Las cuentas son difíciles para los Thunder, que si quieren mantener a los tres All Star tendrán que gastar muuuuucho dinero en impuestos de lujo.

Pero Presti lo ha puesto todo en la parrilla para que Westbrook no se vaya como Kevin Durant y pase la cúspide de su carrera en Oklahoma, un mercado pequeño en la NBA al que (hasta este verano) ninguna gran estrella quería ir a no ser que fuera elegida en el draft. Lastrada por la sombra de los Sonics (la franquicia de Seattle fue trasladada a OKC, mucha menos afición y tradición baloncestística), los Thunder no eran un destino apetecible para los nombres propios del mercado. Pero de repente eso ha cambiado, aunque puede que sea insuficiente. Presti ha convertido a Sabonis, Oladipo, Enes Kanter y su incapacidad para defender y el decepcionante Doug McDermott en Paul George y Carmelo Anthony. El intento de dotar a Westbrook de anotadores capaces, buenos defensores en múltiples posiciones, reboteadores decentes e incluso un playmaker capacitado (George) es digno de alabar.

Para otro momento queda el análisis de cómo jugarán las tres estrellas de Oklahoma juntas. Llevan meses en Estados Unidos especulando sobre el Team-USA Melo, la versión de Anthony con la selección estadounidense, un jugador letal en el baloncesto FIBA por su cuerpo y su tiro. Hace tiempo que Carmelo parece pedir jugar como un cuatro explotando su capacidad de poner el balón en el suelo, tirar de media-larga distancia y rebotear. Para otro momento también resta el análisis de la disfuncional relación Carmelo-Knicks y el erial de Nueva York con Porzingis empezando a preguntarse si no es mejor salir antes de que la depresión le contagie.

La nueva configuración de los Thunder con Westbrook, Paul George y Carmelo Anthony (con la defensa de élite de Roberson y Steven Adams) va a dar mucho que hablar en el Oeste. Un rival duro de pelar para los Golden State Warriors. Aunque sea sólo por una temporada.

No Hay Más Artículos