Los Philadelphia Sixers ya tenían un Okafor. Jahlil fue uno de esos proyectos del Proceso del científico loco Sam Hinkie, elegido en el número 3 del draft pero nunca al nivel que justificó perder un montón de partidos para elegirlo. Ahora, los Sixers suman otro Okafor, el reverso total del que ya poseían: más viejo, más defensivo, más serio y, sobre todo, con cuatro años de inactividad. La franquicia de Philly le da a Emeka Okafor la oportunidad de volver a la NBA tras una larga inactividad y, quizás, ser esa presencia veterana que el vestuario de los 76ers necesita para despegar.

El Okafor más viejo (dice la Wikipedia que es primo lejano del más joven) llevaba un año buscando un regreso a la NBA. O al menos, una prueba. El verano pasado no lo logró, aunque el mánager general de los Warriors reconoció que llegaron a pensárselo antes de apostar por Pachulia, McGee y David West por unos precios ridículos. Emeka Okafor fue un número 2 del draft hace casi década y media, y brilló cuando en Charlotte jugaban los Bobcats. En sus primeras 5 temporadas en la NBA promedió un doble-doble mas basado en los rebotes que en la capacidad anotadora. Okafor era un pívot rocoso, reboteador, intimidador y la amenaza justa en ataque para mantener a su defensor activo.

Luego fue traspasado y ahí su rendimiento empezó a bajar. En los Washington Wizards dio un buen rendimiento pero lejos de los 14 millones por temporada que decía su contrato. En el verano del 2013 fue traspasado a Phoenix para que los capitalinos recibiesen a Marcin Gorta. Emeka Okafor ya no volvería a jugar, por culpa de una hernia de disco en el cuello. El pívot de origen nigeriano ya había dado muestras de sus problemas en la espalda incluso en la universidad, cuando fue campeón de Estados Unidos con Connecticut. Y sus molestias le hacían parecer un robot de lo rígido que llegaba a estar en sus últimos partidos con los Wizards.

Ahora, a los 35 años Emeka Okafor regresa a la NBA para el training camp de los Sixers. Tendrá que ganarse la plaza en el equipo como un novato. Pero los de Philadelphia necesitan, si no a Okafor, una figura de su calibre: con experiencia, con tablas y con cabeza. Los Sixers llegan a 20 días del inicio de la liga siendo una incógnita: no se sabe el estado físico de Ben Simmons (no jugó la pasada temporada) ni de Joel Embiid (apenas jugó 30 partidos antes de cerrar el año por lesión). El rookie Markelle Fultz, otra de las grandes esperanzas para esta temporada, también se lesionó en pretempotrada. El otro Okafor, Jahlil, está en la puerta de salida desde hace meses y su defensa y a veces su actitud son un desastre.

La llegada de JJ Redick por una millonada da al vestuario de los Sixers una presencia veterana y respetada en la NBA, además de un tirador de élite. Pero Redick no es suficiente para hacerse oír ante los jóvenes Saric, Embiid, Fultz, Simmons, McConnell… Emeka Okafor podría ser muy útil en el campo y fuera de él, pero antes tiene que demostrar que puede aguantar el ritmo.

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