Gregg Popovich está considerado, sino el mejor, uno de los mejores entrenadores de la historia del baloncesto. La dinastía que ha construido en los San Antonio Spurs ya es historia en el deporte americano y su legado será eterno. Pero la aportación del técnico va mucho más allá del banquillo y trasciende a la sociedad, mojándose en cada uno de los temas delicados y dejando profundas reflexiones ante los micrófonos, adornadas con su peculiar sentido del humor.

Pero ‘Pops’ tampoco tiene ningún problema cuando hay que ponerse serio y precisamente fue lo que sucedió en el Media Day que inaugura la pretemporada de los Spurs. Al entrenador le preguntaron por las recientes palabras de Donald Trump contra los jugadores de la NFL y, como ya hiciera en otras ocasiones, fue muy duro.

El que será próximo seleccionador de baloncesto de la selección USA fue muy claro: “Estados Unidos es una vergüenza para el mundo“. Sus críticas se centraron, sobre todo, en la forma de afrontar el racismo: “La cuestión racial es un asunto ignorado por la mayoría pero que todo el mundo entiende. Y no mejorará salvo que se hable de ello constantemente. -Oh, van a hablar de eso otra vez. Ya están sacando de nuevo la cuestión racial. ¿Por qué tenemos que hablar sobre ello?-. Pues porque resulta incómodo hacerlo. Tiene que haber elementos que no sean cómodos para conseguir que las cosas cambien”.

Popovich es consciente de que en esta lucha por la igualdad los blancos también juegan un papel fundamental: “La gente necesita que se le incomode al respecto de estos temas, sobre todo a los blancos porque vivimos con comodidad. Seguimos sin tener ni idea de lo que significa nacer blanco. Es algo que nos hemos inventado. (…) Es difícil sentarse y pensar sobre por qué hemos nacido blancos. Esto supone una ventaja sistemática tanto a nivel cultural como psicológico que ha sido cimentada a lo largo de cientos de años”.

Para terminar su exposición, y su palo al presidente, el entrenador de la franquicia texana también valoró la retirada de la invitación para que los Warriors acudieran a la Casa Blanca: “Es como cuando un niño se entera de que no vas a ir a su fiesta de cumpleaños y decide no invitarte. Además de repugnante, es cómico”.

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