Russell Westbrook es un hombre que se mueve por un fuego interior que parece inagotable, que no entiende de graves lesiones y hace elevarse al base de Oklahoma City Thunder a niveles inimaginables. Esa llama que impulsa una capacidad atlética pocas veces vista en la NBA, que le hizo superar graves lesiones de rodilla, que le llevó a una temporada 2016/2017 histórica promediando un triple-doble tras lo que Westbrook consideró traición de Kevin Durant… Toda ese combustible interno parece que también se traduce en su nuevo contrato, el mayor de la historia de la NBA: 5 años por 205 millones de dólares desde el verano del 2018, que sumados a los 28 que cobrará esta temporada, le convierten en el jugador con más dinero garantizado para los próximos 6 años.

Nada parece casual en Russell Westbrook, ni su arriesgado sentido de la moda ni su juego a 200 kilómetros por hora, el acelerador siempre pisado a fondo y sin concesiones. Tampoco parece casual nada de lo que rodea a su nuevo megacontrato. Aunque las negociaciones con Oklahoma City Thunder se llevan anunciando desde julio sin novedades en el frente (se daba por asumido que Westbrook firmaría por el máximo permitido para un jugador de su experiencia), el anuncio se iba a hacer el próximo domingo día 1 de octubre. Sólo que Westbrook fue a entrenar este viernes en los primeros días del training camp de los Thunder, y decidió confirmar la noticia. ¿Casualidad que justo el mismo día sea el cumpleaños de Kevin Durant?

“Tío, ha sido un verano muy largo. tuve un niño, así que estuve viendo un poco como es eso de se padre. Pero este es el sitio en el que quiero estar. Estoy muy animado por el inicio de temporada”, daba largas esta semana Westbrook a las preguntas sobre su renovación. De repente, boom. No parece casual tampoco que su contrato sea apenas 5 millones más que el que firmó a principios de verano Stephen Curry con los Warriors. Pudo haber firmado por lo mismo o por menos, pero no renunció a esos 5 millones de diferencia con los 200 que firmó Curry.

Tiene derecho a ellos por su año más de experiencia en la NBA, pero parece claro que Westbrook también quería mandar un mensaje en ese frente: Russ se siente mejor que Curry cada vez que coinciden en una pista. Esos 5 millones es su código de calle para decir que es mejor que Steph. Por si no había quedado claro cuando se rió de una pregunta sobre la defensa de Curry sobre él en el 2016:

Russell Westbrook lo tiene todo bajo control, a diferencia de cuando coge la pelota y se lanza como una bola de demolición contra la defensa rival. Sabe que se acerca a los 30 años, y que su juego depende en gran medida de su explosivo físico, un físico que ha sufrido serios reveses de los que, por ahora, ha salido indemne. Con este contrato se asegura su futuro y el de un par de generaciones de Westbrooks. Y además agradece el esfuerzo de los Thunder desde que lo eligieron en el draft y tras lo ocurrido con Durant, y sobre todo, el esfuerzo del mánager general Sam Presti de conseguir a Paul George y Carmelo Anthony en el mercado de fichajes.

Los Thunder serán un contendiente serio en el Oeste, quizás cortos de banquillo y sin solución en el puesto de base cuando Westbrook descanse. Existen las serias dudas de qué harán Paul George el próximo verano (acaba contrato y los Lakers esperan) y Carmelo Anthony (tiene una opción en su contrato para ser agente libre). No existen más dudas con Russell Westbrook: lluvia de millones de los Thunder, lluvia de millones de Nike, feliz en su territorio.

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