El inicio de la NBA está a la vuelta de la esquina y ya se están disputando los encuentros de preparación. Con una temporada regular de 82 encuentros, estos amistosos suelen despertar poco atractivo. Salvo que envuelva a estrellas de la liga en sus nuevos equipos. Salvo, como sucedió en esta ocasión, que mida a los dos equipos llamados a pelearle el trono del Oeste a los Golden State Warriors.

Porque en esas andan Rockets y Thunder. Los primeros añadieron a Chris Paul a un engranaje que funcionaba a la perfección bajo la batuta de James Harden, mientras que la franquicia de Oklahoma City, el año pasado Westbrook y el resto, han incorporado a Paul George y Carmelo Anthony. Los mayores focos están puestos en el ex de los Knicks al que muchos consideraban acabados. Un pensamiento que, tras su primer partido, parece precipitado.

En un choque que muchos esperamos volver a ver en mayo, Anthony lideró el ataque Thunder debido a la baja de Westbrook. Se le vio suelto en ataque y en los 20 minutos que estuvo en cancha anotó 19 puntos, dejando además uno de sus inicios calientes firmando las primeras canastas de su equipo, que terminó cediendo la victoria ante unos Rockets mucho más conjuntados.

Sólo es un amistoso, el primer amistoso, cierto. Pero Carmelo Anthony parece haber recuperado la motivación y olvidado su vida acomodada en los Knicks, tal y como ha demostrado este verano con su versión ‘hoodie Melo‘ que arrasó en las redes sociales. Y, recordando sus actuaciones cada vez que juega con la selección USA, no nos queda otra cosa que ilusionarnos con lo que puede ser verlo noche tras noche en un entorno ganador como serán esta temporada los Thunder.