Apenas queda una semana para que dé comienzo una nueva temporada en la NBA después de uno de los mercados más movidos de los últimos años. Más allá del impacto que puedan tener las estrellas en sus nuevos equipos, las diferencias ya se marcan desde un principio en la estructura de la liga. La Conferencia Este seguirá siendo la hermana pobre.

Y lo será a pesar de contar con Lebron James y sus Cavaliers. O con los nuevos Celtics de Irving y Hayward, uno de los pocos agentes libres que se ha pasado a la costa del Atlántico. Porque si dejamos a un lado la pelea entre las franquicias de Cleveland y Boston, lo que nos encontramos es un desierto con muchas promesas pero escaso de realidades.

La lucha por el trono del Este promete ser apasionante, eso sí. Los Celtics ya ganaron la conferencia el año pasado y quieren consolidarse su éxito batiendo al Rey también en playoffs. Posiblemente sea la primera vez desde que Lebron se fuera a los Heat en la que el de Ohio no es el gran favorito para alcanzar las finales de la NBA, donde lleva apareciendo de forma ininterrumpida desde 2011.

Después de la sorprendente marcha de Irving, cuya relación con James no terminó de la mejor manera, los Cavaliers se han reforzado con talento veterano. Con la guinda de Wade. Lebron ha querido contar con su mejor amigo para un nuevo intento de derrocar a los Warriros. Isaiah Thomas, que llegó en el traspaso de Irving, y Derrick Rose, será los encargados de mantener el tipo ante unos Celtics al alza que pueden dar el salto definitivo si jóvenes como Jaylen Brown o Tatum responden a las expectativas.

En el segundo escalón estarán eternos aspirantes como Wizards o Raptors, sin apenas cambios que los empeoren. Sin apenas mejoras que les permitan molestar a los dos gigantes. En esta carrera por hacer algo de ruido también están franquicias como Milwaukee Bucks o, Philadelphia 76ers, que parecen haber dejado a un lado el tanking para finalizar The Process. El mayor interrogante será la salud, porque si Embiid, Simmons y Fultz se mantienen sanos pueden dar algún susto.

En el fondo de la conferencia y con un futuro algo oscuro por delante están Pacers, Knicks o Bulls. Con la salida de Paul George, Carmelo Anthony y Jimmy Butler, sus estrellas y que, por cierto, todos han terminado en equipos del Oeste, las tres franquicias deben decidir hacia donde dirigir la nave para no acabar en el barro junto a los habituales Nets, Pistons o Magic. Sobre todo los Knicks, otra temporada más de desastre desde los despachos hasta el campo, con Kristaps Porzingis ya como referencia única de una franquicia disfuncional a la que ya no le valdrá la excusa de no saber cómo lidiar con Carmelo Anthony.