Kevin Durant, Stephen Curry, Draymond Green, Klay Thompson. Vamos a empezar por ahí: por si acaso se nos olvida y para tenerlo siempre muy presente. Porque, aún caliente el verano de los grandes traspasos, es fácil caer en la tentación de echarse en los brazos de los equipos de la Conferencia Oeste reforzados con grandes nombres. Y, sin embargo, nadie los tiene mejores que Golden State Warriors. Los actuales campeones de la NBA, con Steve Kerr al mando y algún pequeño añadido para animar el espectáculo y la vida social en la bahía (sí, hablamos de Nick Young), son los máximos favoritos para revalidar el anillo.

Una vez más: Durant, Curry, Green, Thompson.

Pero cuando la NBA patentó el eslogan “Where amazing happens” fue para demostrar que cualquier cosa puede pasar. Así que nadie se resigna ante los Warriors. Menos aún Russell Westbrook, el jugador más temerario del baloncesto mundial (y el mejor pagado). El general manager Sam Presti transformó el cuadro de meritorios alrededor del MVP de la Liga en Paul George y Carmelo Anthony. Casi nada. Oklahoma City Thunder es, antes de que empiece a botar el balón, el equipo de moda de la temporada. En comparación, el añadido de Chris Paul a los Houston Rockets de James Harden se ha quedado en poca cosa. Pero ambas franquicias aspiran a ser la alternativa a la tiranía de los Dubs. Eso sí, antes tienen que resolver un problema idéntico: ¿cuál de sus estrellas se va a jugar el aclarado en la última posesión de un partido de playoffs?

En el Oeste la hierba sigue siendo más verde que en el Este, aunque flota en el aire la impresión de que están declinando algunos de los aspirantes de los últimos años sin que se haya confirmado quién va a tomar su relevo. Es el caso de Los Angeles Clippers, huérfanos de Paul. Blake Griffin y DeAndre Jordan tendrán que confiar en la suma de Patrick Beverley y Milos Teodosic para replicar los resultados de un único base estrella. Algo de identidad se ha perdido también en Memphis. Los Grizzlies son, más que nunca, el equipo de Mike Conley y Marc Gasol. La franquicia está a un solo trade de una de sus figuras de iniciar la reconstrucción.

¿Quién pide entonces un lugar en la élite? Quizás los Minnesota Timberwolves de Tom Thibodeau, ahora que tienen a Jimmy Butler para enseñarles ética de trabajo a Towns y Wiggins. Puede que los excitantes Denver Nuggets de Nikola Jokic y Paul Millsap. Tal vez los Portland Trail Blazers si añaden el refuerzo que pide el explosivo backcourt de Lillard y McCollum. ¿O serán los Utah Jazz a base de pick and roll entre Rudy Gobert y Ricky Rubio?

A estas alturas no hemos hablado aún de uno de los mejores jugadores de la liga. Pero produce algo de pena pensar en Anthony Davis y sus perspectivas en los Pelicans. Los de Nueva Orleans han añadido a Rajon Rondo a un vestuario en el que ya estaba DeMarcus Cousins. Es como hacer malabarismos con trinitrotolueno. En cambio los Sacramento Kings por fin dan pasos ilusionantes: veteranos sensatos (George Hill, Vince Carter), otros que no lo son tanto (Zach Randolph), y un rookie lleno de potencial, De’Aaron Fox, invitan a pensar en una mejoría.

Dallas Mavericks y Phoenix Suns son dos franquicias en compás de espera: unos aguardan el fin de la era Dirk Nowitzki y otros la maduración de Devin Booker. Paciencia tendrían que tener también Los Angeles Lakers, pero con Magic Johnson en los despachos ha renacido el orgullo púrpura y oro. No habría que aguardar demasiado de un grupo tan joven, aunque el hype no hay quien lo frene: a poco que Lonzo Ball sea la mitad de lo que afirma su padre, que Brandon Ingram siga su progresión y que Brook Lopez mantenga el pie sano, deberían ganar más partidos que la temporada pasada para alfombrar la supuesta llegada de LeBron James en el verano de 2018.

Y esto es la Conferencia Oeste en esta temp… Vaya. Siempre igual. Nos hemos olvidado de San Antonio Spurs. Cualquiera diría que este año sí, que el edificio se derrumba: la megaestrella tímida, Kawhi Leonard, empieza con problemas físicos; LaMarcus Aldrige ha sido una decepción; Parker, Ginóbili y Gasol son un año más viejos y un año más achacosos; Rudy Gay es el refuerzo más rimbombante… Pero un equipo con Gregg Popovich en el banquillo está acostumbrado a ganar 50 partidos de regular season como quien lava. Y eso, Warriors aparte, aún no se puede decir de ningún otro equipo de la Conferencia Oeste.

 

No Hay Más Artículos