¿Recordáis la maravillosa previa de la Conferencia Este que os ofrecíamos hace unos días? ¿La que aventuraba un mano a mano de resultado incierto entre los Cavaliers y los Celtics? Bien, pues ya podéis tirarla a la basura. El esperado primer partido de la temporada NBA, con el morboso reencuentro entre Kyrie Irving con los Celtcis y los Cavaliers, se fue al garete a los pocos minutos con la espeluznante lesión de Gordon Hayward. El alero all-star y uno de los fichajes del verano en la NBA se perderá casi con toda seguridad lo que resta de temporada tras una desafortunada caída que produjo un espantoso gesto en el pie izquierdo, que se giró de manera antinatural y asustó a todos los que lo vimos, por la tele y en directo.

Hayward saltó a por un pase de alley oop lanzado por Irving a los pocos minutos de arrancar el partido y con él la temporada. Cayó de mala manera ante la oposición de Dwayne Wade y Jae Crowder. Pronto el resultado de esa mala caída fue evidente: el pie izquierdo aparecía colocado en el lado que no debería. El banquillo de Cleveland reaccionaba espantado y los jugadores entraban en shock. La primera observación habla de una fractura de tobillo izquierdo, pero posiblemente haya algo más: cómo se produjo la acción y su resultado recordaron mucho a la famosa lesión del futbolista Filipe Luis cuando militaba en el Deportivo de La Coruña.

Gordon Hayward fue llevado a vestuarios en camilla en medio de una ovación del público rival. LeBron James le consoló sobre la pista y luego le visitó mientras le atendían. El resto del partido pasó a un plano secundario: los Cavs se pusieron por delante tras la lesión de la nueva estrella de los Celtics y se pusieron 18 arriba antes del descanso. Jugadores de Boston como Irving y los jóvenes Smart, Tatum y Brown parecieron muy afectados por lo sucedido.

Los de Boston mostraron carácter y baloncesto en la segunda parte y apretaron el partido hasta la última posesión, gracias a la garra de Smart, los puntos de Kyrie y la pujanza de Brown y Tatum. Pero la lesión de Gordon Hayward es un serio golpe a las aspiraciones de los Celtics. Fichado de los Jazz por 128 millones en 4 años (uno de los grandes contratos de la NBA), el ex de Utah Jazz es un jugador completo, gran tirador, buen manejador del balón, defensor en mejoría, capaz de anotar uno contra uno y en un sistema que le cobije. Expupilo de Brad Stevens en la universidad, su pareja con Kyrie Irving prometía plantar seria oposición a los Cavaliers en la lucha por llegar a la final de la NBA. Ahora, todo queda en suspenso: hay que saber la gravedad de la lesión de Hayward para ver hasta dónde llegará el plan B de los Celtics.

Era previsible que Stevens repartiese minutos y responsabilidades entre Irving y Hayward, convirtiendo a éste en el segundo playmaker de los Celtics cuando Kyrie descansase. Eso se convirtió ante los Cavs en Marcus Smart haciendo ese rol, con resultados catastróficos. Stevens se verá forzado a dar muchos minutos de importancia al novato Tatum y al jugador de segundo año Jaylen Brown. Una auténtica faena para los Celtics y, sobre todo, para la NBA y la anémica Conferencia Este.

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