La NBA no ha hecho más que comenzar y ya tiene de todo. Los Warriors cayendo ante el que se postula como su máximo rival en el Oeste, una grave lesión como la de Hayward, Lebron siendo Lebron y, como no, el primer altercado serio entre compañeros. Sucedió justo en la previa del estreno de temporada, en el último entrenamiento de los Chicago Bulls. Nikola Mirotic y Bobby Portis se enzarzaron y la trifulca terminó con el español en el hospital.

En una liga tan competitiva, los roces entre compañeros están a la orden del día, pero esta vez las consecuencias han sido mucho más graves de lo habitual. Los Bulls anunciaron que Mirotic tuvo que someterse a unas pruebas que revelaron una conmoción cerebral y terminó con varias fracturas en la mandíbula. Tendrá que pasar por el quirófano y se perderá varias semanas de competición.

Por otra parte, la franquicia de Chicago también ha anunciado que apartará a Portis por indisciplina. Lo que empezó como una lucha por la posición en un partidillo, pronto se elevó a encontronazo verbal hasta llegar a las manos. Y por el violento desenlace, todo hace indiciar que la mala relación entre ambos viene de lejos.

Más allá de la gravedad del altercado, este suceso supone además un duro golpe en las aspiraciones deportivas de los Bulls, ya de por sí bastante bajas. La franquicia está en pleno trabajo de reconstrucción y tenía en Mirotic a uno de sus piezas importantes tras la marcha de Butler, Wade y Rondo. El alero español firmó este verano un contrato de 27 millones por dos años y apuntaba a titular, algo que tendrá que esperar.

El único rayo de luz para Chicago es que este incidente precipitará el paso a primer plano de Lauri Markanen. El finlandés, número 7 del último draft, es la gran esperanza de la franquicia, dejó grandes sensaciones en la universidad y en el último europeo y tendrá que ponerse bajo el foco antes de lo esperado. Un ‘camina o revienta’ en toda regla.

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