La temporada NBA acaba de empezar y toda reflexión suele presentar tintes exagerados, pero si hay algo que parece poder darse por seguro es que Giannis Antetokounmpo está listo para dar el salto definitivo al olimpo de la liga. En su quinta temporada como profesional, con sólo 22 años, el alero de los Milwaukee Bucks presentó su candidatura a MVP con una actuación monstruosa que sirvió para derrotar a unos Celtics deprimidos.

El griego terminó el encuentro con 37 puntos, su mejor registro anotador, 13 rebotes, 3 asistencias, 3 tapones y 3 robos. Y lo que es más impresionante todavía, la sensación de dominar el juego por completo como pocos elegidos lo hacen. Desde que entró en la NBA no sólo ha ido evolucionando su técnica, hasta prácticamente jugar como base, sino que ha sido capaz de elevar su producción año tras año.

Lo único que lo separaba hasta el momento de la mesa donde comen los Lebron James, Steph Curry, Russell Westbrook y compañía era ser capaz de ofrecer este tipo de exhibiciones cada noche. Porque la consistencia ha sido su gran lunar en el inicio de su carrera, apareciendo y desapareciendo dependiendo de los encuentros, algo que sin duda también se puede explicar por su juventud.

Pero Antetokoumpo quiere dejar todo eso atrás y comenzar su dominio en la NBA. El momento es propicio. Con el Este convertido en un solar y sin nadie que se asome a plantarle cara a los Cavaliers, el desafío de Giannis y sus Bucks al trono de Lebron puede ser una de las historias más interesantes de la temporada.