Las primeras horas de la nueva temporada de la NBA han dejado la habitual colección de maravillas, como el ascenso irresistible de Giannis Antetokounmpo, pero también una galería de horrores. A estas alturas ya se puede debatir sobre si resulta más estremecedor observar una extremidad apuntando hacia el lado que no debe, como sucedió en la gravísima lesión de Gordon Hayward, o si parten más el alma las lágrimas desconsoladas de Jeremy Lin al sentir que su rodilla acaba de hacer crac. “I’m done, I’m done!” (“se acabó para mí”) , repetía desconsolado el base de Brooklyn Nets.

Jeremy Lin says “I’m done, I’m done, I’m done” after injuring his knee. Prayers up to J. Lin.

A post shared by House of Highlights (@houseofhighlights) on

Los locales perdieron 131-140 frente a Indiana Pacers y vuelven a perder a Lin, que había partido como titular y sumaba 18 puntos en el momento de su lesión. La rodilla derecha del jugador ha sido sometida a pruebas este mismo jueves en Nueva York para conocer la gravedad del daño, y los temores de que el número 7 se quedara fuera toda la temporada se han hecho realidad: rotura de tendón rotuliano y adiós a la 2017/2018. En la anterior campaña, la primera en Brooklyn, causó baja durante 46 partidos por un problema muscular y su historial de lesiones es largo.

Jeremy Lin, competente jugador de rotación con vocación anotadora, se convirtió en una de las estrellas más populares de la liga durante aquel período de locura transitoria en febrero de 2012 bautizado como Linsanity y que tal y como llegó, se desvaneció. Una pequeña racha de victorias de los New York Knicks lideradas por el desconocido base de ascendencia asiática causó un furor mediático inaudito y prefiguró la NBA que hoy conocemos: un ciclo de información 24 horas alimentado por la hipérbole constante de las redes sociales que multiplican hasta el infinito un suministro inagotable de highlights.

Nunca volvió Lin a alcanzar la importancia deportiva de aquel mes glorioso, pero sí se ha afianzado como un recambio que garantiza al menos diez puntos por partido a las franquicias que apuestan por él (Rockets, Lakers, Hornets, Nets). De su relevancia mediática se ocupa su peluquero. La coleta de rastas semejante a una fregona que lucía en el momento de la lesión era solo el último de sus locos experimentos capilares.

Las perspectivas para los Nets esta temporada eran tan poco halagüeñas como en los últimos años, pero con una ausencia prolongada de Lin la apuesta por el tanking es incluso más segura en una Conferencia Este depauperada. Al mismo tiempo, cae todavía más responsabilidad anotadora sobre D’Angelo Russell, la nueva cara de la franquicia.

Conocido ya el diagnóstico, Jeremy Lin deposita sus esperanzas de recuperación en la ayuda divina y recoge los mensajes de ánimo de compañeros y aficionados.