El Staples Center abrió la temporada con Los Ángeles Lakers jugando como locales y Los Ángeles Clippers ocupando el banquillo visitante. No parece que el trono angelino vaya a cambiar esta campaña. Los de Doc Rivers vencieron 92-108 a los de Luke Walton en un partido que se rompió en el tercer cuarto. Pese a la marcha de Chris Paul, la diferencia de talento y experiencia sigue jugando a favor del sempiterno pariente pobre, que se está acomodando a ser el primero de la ciudad. Por contra, el hype alrededor de los púrpura y oro recibe un pequeño baño de realidad.

No es adecuado sobrerreaccionar al primer partido de la Liga, así que en lugar de lecturas profundas vamos a extraer cinco anécdotas de la batalla de Los Ángeles.

  • No hay lugar para el espectáculo como Hollywood. La presentación del cinco inicial de los Lakers casi vale la entrada para el partido. Detalle no menor: Lonzo Ball fue el último jugador en ser anunciado, confirmación definitiva (como si fuese necesaria) de que es el mascarón de proa del proyecto de ‘Magic’ Johnson al frente de la franquicia.

  • Patrick Beverley quiso dar la bienvenida a la NBA a Lonzo Ball. Fue todo demasiado previsible y no por eso menos cómico. El exbase de los Rockets desempeña con alegría el papel de macarra y perro de presa. Era sabido que pensaba en amargarle el debut al nuevo niño bonito de los Lakers, también conocido como el hijo del bocazas Lavar Ball. Beverley consiguió desquiciar brevemente al novato, que acabó por el suelo y perdiendo estúpidamente la bola. Cuando Lonzo se calmó hizo un crossover que dejó al de los Clippers persiguiendo una sombra. Ninguno de los dos dejó mucho más, pero el teatrillo cumplió con el guion previsto.

  • Blake Griffin aún tiene muelles. En su camino para transformarse en un jugador más completo, se alejó del aro (tres triples de seis intentos anoche). Ahora es el hombre franquicia indiscutible y responde con cifras: 29 puntos y 12 rebotes, en la mejor actuación individual del partido. De vez en cuando rebusca en el baúl de los highlights y nos devuelve flashes de aquel matador capaz de aniquilar el aliento vital de sus defensores. Anoche lo hizo con Julius Randle.

  • Milos Teodosic fue titular. Beverley muerde y él intenta activar a los pívots con su talento para el pase. El base serbio pareció incómodo por momentos, apartándose con disgusto del tráfico aéreo que sobrevuela las canastas en la NBA. Apenas dejó jugadas como las que causaron sensación en pretemporada, pero sí síntomas de que su pick and roll con Griffin puede ser un arma temible.

  • Los nuevos uniformes, bien, gracias. Estos primeros partidos de la temporada están sirviendo para confirmar sensaciones sobre las equipaciones Nike. Los Clippers han salido ganando: las camisetas azules de estreno y los ribetes blancos y rojo de los pantalones mejoran el último rediseño de Adidas. Como ya sucedió con el verde de los Celtics, el amarillo de los Lakers parece más brillante de lo normal. Como si hubiese ganas de sacarle lustre a las franquicias históricas. Quizás en Boston puedan aspirar al título, pero en el caso de los angelinos aún hay que tener mucha paciencia.

 

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