Los Oklahoma City Thunder fueron uno de los ganadores del verano. Tan sólo un año después de perder a Kevin Durant, la franquicia no sólo logró retener a Westbrook, su otra gran estrella, sino que además consiguió ponerle al lado otros dos all-star como Paul George y Carmelo Anthony para formar un ‘Big 3’ que no existía en OKC desde que James Harden se marchara a los Rockets.

Había gran expectación por ver cómo encajaban las piezas, también dudas de si un balón sería suficiente para los tres. En el primer encuentro de la temporada empezaron a despejarse parte de ellas. Westbrook sigue siendo el comandante. Y continúa donde lo dejó la temporada pasada: a triple-doble por partido. El base fue le encargado de dirigir el ataque y demostrar que sigue teniendo hambre después de su temporada MVP.

New year, same Brodie. 📊 21p/16a/10r

A post shared by @ nbatv on

Los Thunder barrieron a los Knicks en un encuentro especial para Anthony. El alero pasó de héroe a villano en la ‘Gran Manzana’ y terminó saliendo por la puerta de atrás. Después de un verano movido necesitaba demostrar que todavía le queda motivación para luchar por un anillo y no defraudó anotando 22 puntos y siendo una amenaza exterior de lujo a cada intento de ayuda de la defensa a las penetraciones de Westbrook.

Habrá que ver cómo responden ante rivales de mayor entidad y, sobre todo, cómo evoluciona la relación entre los tres cuando vengan mal dadas, pero de momento OKC deja la sensación de que pueden meterse en el mano a mano entre Warriors y Rockets por el trono del Oeste.

Por su parte, los Knicks confirmaron que siguen con su travesía en el desierto aunque, al menos, ahora ya tienen claro a dónde agarrarse. Apuntaba a que este año sería el de la explosión de Porzingis y el letón quiere marcar el paso desde el primer momento. 31 puntos y 12 rebotes para dejar claro (si no lo estaba ya) que su nivel está muy por encima del resto del equipo.

No Hay Más Artículos