La NBA temió quedarse la pasada madrugada sin otra de sus estrellas. Y los Pelicans sin su jugador franquicia. Después de la terrible lesión de Hayward en el partido inaugural, fue Anthony Davis el que tuvo que dejar el encuentro que enfrentaba a la franquicia de Nueva Orleans con Portland Trail Brazers. En una pelea por la posición en la zona, Davis hizo un mal gesto con la rodilla izquierda y no pudo continuar.

El pivot se retiró por su propio pie de la cancha, pero el historial de Davis con las lesiones hizo que por unas horas se temiera lo peor. Desde su llegada a la NBA en 2012, el que fuera número 1 del draft siempre ha tenido problemas para mantenerse sano durante un año entero. Fractura en la mano, operación de hombro y de la misma rodilla, lo que le obligó a perderse los Juegos Olímpicos de 2016, dejan su cuadro de participación siempre por debajo de los 70 partidos, con la única excepción de la última temporada (75).

Davis fue sometido rápidamente a una resonancia magnética que, en principio, no reveló daños estructurales en la articulación. El jugador evita de esta forma una lesión grave. Los servicios médicos han asegurado que irán evaluándolo día a día, pero parece inevitable que esté un tiempo fuera de las canchas para prevenir problemas mayores.

A pesar de haber sumado sólo un triunfo en tres partidos, Anthony Davis había comenzado la temporada a gran nivel, promediando más de 30 puntos y 15 rebotes. Los Pelicans se quedan ahora en manos de Cousins, que en su primer encuentro en solitario no pudo evitar una nueva derrota de su equipo a pesar de una gran actuación individual con 39 puntos y 13 rebotes.

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