Muchos esperábamos un impacto inmediato de los nuevos Timberwolves. O, tal vez, los primeros rayos de esperanza real en la cancha de los Sixers (oscurecidos por el misterio Fultz). Es cierto que solo se lleva una semana y media de competición, pero lo que casi nadie hubiese imaginado es la devastadora explosión anotadora que están protagonizando los Orlando Magic.

Si hace apenas unos días los muchachos de Frank Vogel asaltaban Cleveland (sin Aaron Gordon), esta pasada madrugada han dinamitado una de las defensas más fiables de la NBA, la de San Antonio Spurs, acabando con la condición de invicto del equipo de Pau Gasol. Los Magic se encuentran desatados, presentando nada menos que 590 puntos a favor durante los primeros cinco choques del curso. ¿Hay motivos para creer en ellos?

Como casi cualquier predicción, un análisis tan temprano corre el riesgo de caducar rápidamente. Pero atendiendo al debilitamiento de la Conferencia Este, en la que son líderes, Orlando luce ingredientes interesantes; al menos, para estar atentos a su trayectoria en las próximas semanas.

A priori, parece que la salida de Serge Ibaka fue un acierto. Su billete de ida hacia Toronto ha incrementado el rol de Gordon, que empieza a responder (41 puntos en la reciente victoria ante Brooklyn). Vucevic, también muy entonado, Biyombo o Speights son unos sólidos acompañantes en la zona.

Por fuera, y ante la ausencia del lesionado Elfrid Payton, el galo Evan Fournier asume gran parte del pastel. También aportan lo suyo Terrence Ross (cambio de cromo con Ibaka) y la gente del banquillo, como Afflalo o Mack, aterrizados en la agencia libre. Igual que Jonathon Simmons, excelente en su papel secundario en San Antonio y ahora repitiendo.

El enésimo punto positivo para Orlando se llama Jonathan Isaac, elegido en el número 6 del último draft y del que se esperan maravillas. Como muchos de sus compañeros de clase, está correspondiendo a los elogios recibidos por su generación en este inicio de temporada. Sin presión, a la sombra de Gordon, podrá exprimir el inmenso potencial que atesora.

Quién sabe. Tal vez la vuelta a casa del mito Tracy McGrady, asistente especial del mandamás Alex Martins, haya recuperado la magia perdida durante tantos años en Orlando.