A la cuarta fue la vencida para los New York Knicks que por fin lograron sumar el primer triunfo de la era post Carmelo Anthony. Las expectativas para esta temporada siguen estando por los suelos, pero al menos podrán presumir de haberse llevado un duelo de rivalidad vecinal como el que la pasada madrugada los enfrentó con los Brooklyn Nets, también deambulando por las catacumbas del Este.

Los Knicks ponen de esta forma la primera piedra para su futuro que, si no había quedado claro ya, tiene nombre y apellidos: Kristaps Porzingis. El letón es el único trozo de tierra firme a la que puede agarrarse una franquicia a la deriva desde hace demasiado tiempo y contra los Nets puso sobre la mesa un nuevo partido de 30 puntos, a los que acompañó con 9 rebotes.

Y es que no ha sido un verano fácil en el Madison Square Garden. La salida de Carmelo Anthony dejaba a la franquicia descabezada y sin rumbo (todavía más). Además, la presencia de Phil Jackson en los despachos, el último atisbo de prestigio que le quedaba a la nave, también empezó a ser cuestionada, precisamente con palabras del propio Melo, que ahora es feliz en Oklahoma.

De hecho, la gerencia de los Knicks volvió a ser muy criticada este verano por su primera elección e el draft. En el octavo lugar seleccionaron al francés Frank Ntilikina. Muchos fueron los que opinaban que había mejores bases disponibles como Dennis Smith Jr. (Mavericks) o Malik Monk (Hornets), pero de momento el playmaker galo ya empieza a dejar muestras de su talento. Seguro que si sigue el mismo camino que Porzingis, elección abucheada la noche de su draft, la franquicia estará más cerca de pelear por algo más que la supremacía de la Gran Manzana.

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