En una NBA cada vez más entregada al ritmo y al espacio, resulta difícil ver parejas interiores dominantes. El tiro exterior domina la liga en estos momentos y de poco sirven los centímetros y los kilos en la pintura si no hay muñeca que lo acompañe. Por eso el proyecto de los New Orleans Pelicans despertó dudas. Necesitaban una estrella para convencer a Anthony Davis de que no necesitaba irse para ganar y lograron hacerse con Demarcus Cousins. Se juntaban dos de los mejores pivots de la competición, pero no estaba muy claro cómo iban a lograr resolver todo lo que conlleva jugar con dos piezas tan pesadas en un baloncesto moderno dominado por el small ball.

La muestra de la temporada pasada no fue válida, ya que Cousins llegó en el último tramo y el equipo ya no aspiraban a nada. Pero en este inicio de curso ya han dejado muestras que que en los Pelicans está creciendo un monstruo de dos cabezas que puede ser una gran amenaza para el Oeste. Después de perder los dos primeros encuentros, han ganado tres de los cuatro siguientes, el último arrollando a los Cavaliers de Lebron James con una actuación bestial de la pareja interior: 59 puntos y 26 rebotes entre ambos, con 10 asistencias del ex de los Kings para completar un espectacular triple-doble.

El espaciado no están siendo un problema porque Cousins y Davis son precisamente prototipos de jugadores interiores modernos. Parten desde el perímetro en la mayoría de jugadas para acabar debajo del aro y, en el caso, de Cousins, su buena mano le permite ser una amenaza desde la línea de tres. Es el jugador del equipo que más triples intenta por partido (más de siete) y está teniendo un acierto que supera ligeramente el 34 por ciento.

Pero su trabajo va más allá de la anotación. Con el paso de los años parece haber ido madurando se está revelando como un auténtico ‘point-center‘, ejerciendo como base en muchas ocasiones, como dejan patente sus casi seis asistencias por encuentro. Su impacto y el de Davis, que regresó la pasada madrugada tras dar el susto hace unas noches, está perfectamente complementado por Holiday y Moore, este último acertadísimo desde el perímetro, bajo la batuta de su técnico Alvin Gentry, que por fin comienza a dejar su sello en la circulación de balón que tan famoso le hizo en los Warriors.

El buen funcionamiento de los Pelicans en los próximos meses será clave para el futuro, no ya tanto por ganar este año, sino porque Demarcus Cousins termina contrato y ambas partes, franquicia y estrella, deben decidir sin continúan el camino unidos. Unos por cuadrar números para ofrecerle el millonario contrato que va a cobrar el pivot, sea donde sea, y el propio ‘Boogeyman’ para convencerse de que junto a Davis pueden seguir aterrorizando la conferencia en los próximos años.