Los Philadelphia 76ers tratan de salir del túnel en el que se metieron hace unos años cuando decidieron reconstruir la franquicia a base de tanking. Han sido varias temporadas arrastrándose por todas las canchas de la NBA y eso, de una forma u otra, se paga. Porque ni ahora, cuando parece que por fin estamos ante unos Sixers que tienen armas para competir cara a cara con cualquier otra franquicia, son capaces de dejar a un lado el gafe que los persigue con sus jóvenes talentos.

Como si de un castigo divino se tratase, el técnico Brett Brown ya sabe que no podrá contar con Markelle Fultz por un tiempo todavía sin determinar. El que fuera número 1 del último draft sufre una lesión en el hombro y tendrá que guardar reposo. Será reevaluado dentro de tres semanas y puede que ahí se dé un plazo más preciso. O no.

Porque si vemos lo que le han pasado a las últimas elecciones de los Sixers en primera ronda, podemos estar ante una nueva promesa del baloncesto americano que tiene que perderse su primer año en la NBA. Fultz ya jugó en pretemporada con molestias en el hombro e incluso disputó los tres primeros partidos de liga. Pero el dolor, que ya le impedía tirar con comodidad, se ha hecho insoportable obligándolo a parar.

La franquicia y el propio jugador trataron de enmascarar la lesión al principio. Como restándole importancia. Algo que, si volvemos a hacer referencia a los precedentes, podría llegar hasta ser comprensible. Bien sea por vergüenza, o por negación, al no creer que la historia se estuviera repitiendo. Embiid y Simmons, la pareja que por fin comienza a dar sus frutos, también sufrieron graves lesiones tras ser elegidos por los Sixers.

El pivot camerunés se perdió sus dos primeras campañas por diferentes problemas físicos, algo que no le impidió firmar un gran contrato, mientras que el australiano, tras ser el primer elegido en el draft de 2016, no pudo jugar ni un partido al fracturarse un dedo del pie durante el verano.

Y eso sólo son los últimos casos. El gafe, o la predilección por hacerse con jugadores frágiles, es algo que persigue a los Sixers desde hace años. A Nerlens Noel lo draftearon lesionado y ha tenido problemas para mantenerse sano, lo mismo que Michael Carter-Williams, también elegido en 2013. El base, que al igual que Noel ya no están en el equipo, sólo ha superado los 54 partidos de temporada regular en su primer año en la liga, en la que por cierto fue rookie del año. Y la guinda la pone Okafor, el número 3 de 2015, que en sus dos primeros cursos disputó 103 partidos de 164 posibles y ahora mismo está en la rampa de salida de la franquicia.