A estas alturas de la película, 500 artículos ya publicados, los lectores fieles a Medallista os habréis dado cuenta que somos un poco gafes. En el caso de la NBA, tampoco es que nuestros pronósticos fueran muy arriesgados (la realidad es la que es). Pero señalamos claramente a los Cavaliers como los mejores del Este y a los Warriors como los mejores del Oeste y, por extensión, de la NBA. Y ahí están los dos, los finalistas de las últimas tres temporadas, arrancando la temporada con dudas, derrotas inesperadas y en ocasiones inexplicables. ¿Hasta cuándo debenos preocuparnos por los Cleveland Cavaliers y los Golden State Warriors?

Los Cavaliers han perdido cuatro de sus últimos cinco partidos. Lo han hecho por una media de casi 17 puntos. Los rivales: New Orleans Pelicans, Orlando Magic, Brooklyn Nets y (madre mía) New York Knicks. Es decir, al menos tres de los cuatro considerados peores equipos de la NBA. La defensa de los Cavs vuelve a resultar sospechosa, como la temporada pasada, y regresa esa sensación de que LeBron James y compañía sólo activan el interruptor de equipo competitivo cuando se acercan (o ya plenamente metidos) en play offs. Todo mientras LeBron James, a pesar de decir que le falta mucho para llegar a la forma ideal, sigue dejando números sólo a su alcance:

Pero por el momento Dwayne Wade es un suplente incapaz de liderar segundas unidades, Jae Crowder no puede liderar la defensa, Jeff Green es Jeff Green y Derrick Rose está (oh, sorpresa) lesionado. Y aún se espera el debut de Isaiah Thomas para diciembre. “La derrota de esta noche y las últimas dos son inaceptables, y la única manera de salir de esto es ponernos a currar, los jugadores, los entrenadores… Y lo vamos a hacer. Cuando pierdes de la manera que estamos perdiendo, es inaceptable”, reconoció Tyronne Lue, siempre bajo sospecha de que los Cavaliers es el equipo de LeBron. A los de Cleveland les salva que Boston Celtics perdió a Gordon Hayward y la competencia en el Este sigue tibia.

Es quizás más sorprendente el caso de los Golden State Warriors. Nadie se atreve a sacar conclusiones de haber arrancado la NBA con un 4-3. Pero el juego de los vigentes campeones preocupa. Quizás la clave para los Warriors (y los Cavs) es que la temporada se ha iniciado una semana y pico antes de lo habitual. ¿Será eso justificación para la cantidad brutal de pérdidas de balón, defensa descoordinada y rotaciones extrañas? La pasada madrugada, ante los Detroit Pistons, los Warriors perdieron 26 posesiones, y eso arruinó una gran noche de efectividad de Klay Thompson, Steph Curry y Kevin Durant.

“En algún momento, la posesión de la pelota tendrá que importar”, se limitó a decir Steve Kerr, que se toma con filosofía las pérdidas (muchas de ellas absurdas) de los Warriors ante los Pistons. Los campeones ganaron por los pelos a los Pelicans, Raptors y Wizards con arranques de talento y apariciones sorpresa de su banquillo (Caspi, de menos a más, David West, hasta Looney). Pero están algo confiados en que su tremendo potencial les sacará las castañas del fuego en partidos comprometidos. y por ahora no está siendo así. Cosas de la temporada prematura. Porque es sólo eso, ¿no?

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