El baloncesto es un deporte que se juega con una pelota pero se determina con números. Aunque los dueños de los Golden State Warriors nos quieran hacer creer que su dominio es producto de un algoritmo concebido por las más creativas mentes de Silicon Valley y, en verdad, la cosa no es para tanto (tener a tres de los cuatro mejores lanzadores de todos los tiempos ayuda a que cuadren los números), algo de eso hay. Ahí está el Moreyball, la idea abanderada por Daryl Morey, general manager de Houston Rockets, de que el tiro de media distancia es del menor rendimiento en base al riesgo y, por lo tanto, merece la pena apostarlo todo a los triples y las bandejas. De algún modo, con matices, y pese a algunos herejes como DeMar DeRozan que se empeñan en anotar un tiro de seis metros tras otro, la idea ha calado en buena parte de la liga.

De resultas de esa obsesión por la estadística, en la NBA actual se mide hasta el parámetro más absurdo y se conciben indicadores de eficiencia cada vez más complejos. No nos hacen falta. Hoy nos vamos a quedar con cinco anécdotas estadísticas básicas, de las que se incluyen en la más escueta hoja de información sobre el desempeño de un jugador y que cuentan algunas de las historias más interesantes de este inicio de campeonato:

  • Los rebotes de Carmelo Anthony. Estamos asistiendo a la peor y mejor temporada reboteadora del alero. Es la peor porque el flamante fichaje de los Oklahoma City Thunder está recogiendo solo 3,8 rebotes por partido, tan pocos como en su etapa en los Denver Nuggets. Es la mejor porque cada vez que atrapa uno grita a cualquiera que se le acerque “Get the fuck outta here!” o, en román paladino, “¡Pégate el puto piro de aquí!”. Debajo de esa capucha con la que entrena Melo está la cabeza de un chalado.

  • Las asistencias de Russel Westbrook. ¿Por qué grita así Melo? Quizás porque siempre que salta a por un balón está su base rondando el aro. El motivo es que al actual MVP de la liga le faltan dos décimas de un rebote para promediar un tripe-doble esta temporada (20,8 puntos; 9,8 rebotes; y 12,2 asistencias por partido). Así que Westbrook está canino. Lo sobrecompensa pasando el balón más que nunca (como si quisiera engañar a alguien haciendo ver que en los playoffs no va a ser él quien se juegue todos los tiros). El jugador que quiere tener siempre la bola lidera la NBA en asistencias. Cosas veredes. La pasada temporada ya dejó el mejor pase del curso.

  • Los puntos de Ricky Rubio. Si Westbrook va a ser el mayor asistente del año, entonces todo es posible: por ejemplo, que Ricky Rubio eleve en cinco puntos su media anotadora. El nuevo base de los Utah Jazz ahora tiene barba y melena, tiene un tatuaje gigante de un león y tiene un tirito feo pero efectivo tras bloqueo que hace siempre que sale botando, da igual a izquierda o derecha, a la altura del tiro libre. Y ahora también mete los triples desde la esquina, con un aceptable 35% de acierto. Rubio lleva dos partidos seguidos llegando a los 20 tantos y ha subido su media anotadora a los 15,7 puntos por encuentro. Se mantiene además entre los líderes de asistencias y robos. Bienvenidos a La Era del Ricky Metedor™.

  • Los tapones de John Wall. El base de Washington Wizards sostiene que es el mejor base taponador de la historia de la NBA. Cuesta llevarle la contraria. Los point guards que rechazan tiros acostumbran más a robar la bola que a bloquearla, apareciendo por detrás del lanzador. Wall no. Wall es un portento físico, rápido y con capacidad de salto suficiente para hacerlo de frente. Es el primer base en tapones de lo que va de temporada, con 1,2 por partido. Ocupa el puesto 28 en una lista general que gobiernan pívots y aleros. Y alguno vale para ganar partidos, como el que le colocó a Reggie Jackson, de los Detroit Pistons, hace unos días.

  • Los bombarderos de Houston y Golden State. ¿Queríais Moreyball? Los seis primeros puestos de la clasificación de más triples anotados se reparte así: James Harden (Rockets); Eric Gordon (Rockets); Klay Thompson (Warriors); Ryan Anderson (Rockets); Stephen Curry (Warriors); Kevin Durant (Warriors). El equipo texano suma 108 triples, el que más de la liga, seguido por los de la bahía con 107. Eso sí, los campeones anotan cuatro de cada diez lanzamientos, por solo tres de los aspirantes a acabar con su hegemonía en el Oeste. Puede que los Warriors ahora mismo ocupen solo el cuarto puesto de la conferencia. Pero si su defensa está a la altura, ese ritmo de anotación los mantiene como el favorito inasequible. Más aún si Curry las enchufa como anoche.