La unión de Russell Westbrook, Paul George y Carmelo Anthony en los Oklahoma City Thunder fue una de las historias del verano. La NBA acogía un nuevo ‘Big 3’ y tenía la esperanza de que tanto ellos, como los Rockets, pudieran darle guerra a unos Warriors imparables. El inicio Thunder no fue malo, con Westbrook continuando en modo MVP y los nuevos fichajes cogiendo ritmo. Pero poco ha durado. La pasada madrugada sumaron su tercera derrota consecutiva ante unos Kings que venían de perder ocho encuentros y tienen un balance negativo de 4-6 que los sitúa en el fondo de la Conferencia.

Porque así es el Oeste en esta competición, duro y sin conceder ni el mínimo tiempo de adaptación. Y eso es precisamente lo que parecen necesitar los Thunder, donde sus estrellas no están funcionando del todo mal a nivel individual, pero sí presentan un problema colectivo. Westbrook promedia prácticamente un triple doble, pero ha bajado sus registros de anotación, como Anthony y George. Los tres están en 20 puntos por partido.

Cuando los tres están juntos en pista anotan 104 puntos por cada 100 posesiones, un registro discreto que se agrava porque la eficiencia defensiva también se mueve en las mismas cifras. Ambos datos estarían en la parte baja de la NBA si lo comparamos con el resto de franquicias y, lo que es más importante, refleja que cuando sus tres mejores jugadores están en pista, los Thunder no son capaces de sacarle ventaja a los rivales.

El gran problema que tendrá que solucionar el técnico Billy Donovan en los próximos encuentros será la forma de estirar la manta lo máximo posible. Porque los Thunder, que durante los últimos años habían tenido una buena defensa, siguen dejando minutos con buenos números atrás, sobre todo cuando Adams y Robertson, los otros dos miembros del quinteto inicial, coinciden en pista. Pero con ellos el equipo sufre para anotar.

Estaba claro que el equipo iba a necesitar un tiempo de adaptación para hacerle hueco a las nuevas estrellas, pero el Oeste no perdona y necesitan encontrar rápido una solución y, lo que es más importante, el propio “Big 3” debe darse cuenta de que tienen que trabajar en los dos aros, porque si ellos no aprovechan sus minutos en pista para abrir hueco en el marcador, la segunda unidad no podrá hacerlo tampoco.

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