A cualquier aficionado a la NBA se le encogió el corazón al ver la lesión de Gordon Hayward. Además de por la gravedad en sí, parecía que nos quedábamos sin la que apuntaba a ser una de las historias de la temporada: el asalto definitivo de los Celtics al reinado de LeBron James en el Este. Por suerte para nosotros, hasta el momento no sólo no lo están notando, sino que ahora mismo es uno de los equipos más divertidos de ver y ante Toronto Raptors sumaron la 12ª victoria consecutiva que los coloca en lo más alto de la liga.

Y lo hicieron además sin otra pieza de su ‘Big 3’, ya que Kyrie Irving no pudo jugar por una fractura en la cara. Pero hace tiempo que la franquicia de Boston está por encima de sus individualidades. Concretamente desde la llegada de Brad Stevens, que sigue demostrando año tras año ser uno de los mejores entrenadores de la NBA.

Horford ejerció esta vez de líder para las jóvenes estrellas Celtics. Smart, Jaylen Brown y Tatum completaron un encuentro muy serio, igualado en todo momento y en el que demostraron madurez para no despegarse nunca en el marcador. El dominicano asumió la responsabilidad en los minutos finales, en los que DeRozan tuvo el tiro para ganar el encuentro, pero estuvo bien defendido.

Porque ese está siendo el gran secreto de los Celtics en estas primeras semanas de temporada. Defensa y rebote. Llama la atención sus números defensivos sin contar con ninguna figura dominante en la pintura, pero el equipo de Boston protege su aro como nadie en este momento, encajando sólo 95,4 puntos por cada 100 posesiones.

Y todo viene una vez más del esfuerzo colectivo. Sólo así se explica que sea el segundo mejor equipo en el rebote defensivo cuando su pivot, Al Horford, no alcanza ni las nueve capturas por encuentro. Todos se esfuerzan, también en la defensa del perímetro, donde son el tercer equipo que peores porcentajes de triple concede a sus rivales. El segundo que peor porcentaje permite en tiros de campo.

No Hay Más Artículos