Los partidos clasificatorios para el Mundial de Baloncesto China 2019 van a servir para ver el Dream Team cuando lo pides en Aliexpress y cuando te llega a casa. USA Basketball ha anunciado el roster para la primera de las polémicas ventanas FIBA y, conforme a lo previsto, no hay un solo nombre conocido para el gran público. Hay un Millsap, pero se llama Elijah y es el hermano de Paul, la estrella de los Denver Nuggets. Está Larry Drew II, que tiene nombre de secuela (de algún modo lo es: se trata del hijo de un exbase NBA en los años 80 que ahora ejerce de entrenador asistente en los Cleveland Cavaliers). Y así podríamos seguir con otros nombres. 

Lo que pasa con la selección de Estados Unidos es la mayor prueba del error de la FIBA al concebir un nuevo modo de entrar en los torneos internacionales. Tal y como ya os contamos detalladamente en Medallista, las figuras mundiales del baloncesto no van a pisar la cancha hasta la fase final. Aquellos meritorios que vistan ahora la camiseta de su país para obtener la clasificación, verán casi con total seguridad cómo su esfuerzo no les va a garantizar un puesto en la selección definitiva.

La G-League, más conocida como Liga de Desarrollo, donde compiten cientos de jugadores esperando que quede una vacante en el banquillo de alguna de las 30 franquicias NBA, nutre el combinado de las barras y estrellas. Excepto Semaj Christon, que estaba sin equipo, los otros once jugadores proceden del torneo filial. Entre ellos destaca Jameel Warney, uno de los cuatro que repite convocatoria desde la FIBA AmeriCup del pasado verano, cuando USA ganó el oro y el alero de los Texas Legends el MVP.

El nombre más conocido en la delegación que intentará obtener una de las siete plazas que se disputan 16 selecciones de la zona americana no viste de corto: es el entrenador, Jeff Van Gundy. El que fuera técnico de los New York Knicks a finales de los años 90, y de los Houston Rockets de Yao Ming y T-Mac a comienzos de siglo, se ha convertido en una institución de la televisión americana. El hermano de Stan Van Gundy, coach de Detroit Pistons, es conocido por lo afilado de su análisis y su falta de tapujos a la hora de expresar sus opiniones. Como ejemplo más reciente, su enésima rajada contra el modelo del baloncesto universitario americano, calificando de “estupidez” la idea del “estudiante-deportista” cuando la competición se lucra con el esfuerzo de unos jugadores que no obtienen ingresos.

Así pues, Van Gundy va a ser la estrella. Lo cual tampoco quiere decir que él no sea otra cosa que un recambio provisional forzado por la reforma de la FIBA. Tan solo maneja la pizarra porque el encargado de hacerlo dentro de dos años en China está algo ocupado ahora mismo. Se llama Gregg Popovich e intenta que los San Antonio Spurs ganen partidos. En este caso, parece que el titular y el suplente se llevan bien.

 

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