Así que El Proceso era esto. Joel Embiid llegó a una de las canchas míticas de la NBA y completó una línea estadística jamás vista en la liga: 46 puntos, 14 rebotes, siete asistencias y siete tapones. No fueron datos para adornarse, sino que sirvieron para ganar un competido encuentro en el Staples Center donde los Philadelphia 76ers se impusieron a Los Angeles Lakers 109-115 gracias a los 19 puntos del pívot camerunés en el último cuarto. Todo eso en solo 34 minutos sobre la cancha porque, aunque suene a chiste, Embiid se dosifica.

Lo hemos llamado pívot, pero el 21 de los Sixers es mucho más que eso. Es un espectáculo de 213 centímetros de altura que no puede parar de atraer la atención. En 14 partidos que van de la temporada (8-6, el mejor récord del equipo a estas alturas en el último lustro), Joel Embiid se ha encarado con todos los rivales que ha podido; se ha reído con ellos y de ellos dentro y fuera de la pista (es incluso más dominador en las redes sociales que en los tableros); y ha acumulado un carrusel de highlights que no cesan. Es como si estuviésemos viendo al primer Shaquille O’Neal metiéndola de tres, dando pases sin mirar y, acaso lo más increíble de todo, ejecutando un eurostep que haría sentir orgulloso a Manu Ginóbili.

Con exhibiciones como la de anoche, el contrato que Philadelphia le firmó al fenómeno de 23 años parece una ganga. Como aficionado no queda más que cruzar los dedos para que las lesiones respeten al gigante y podamos asistir a un futuro inmediato de la NBA gobernado por seres extraordinarios, maravillas de la improbabilidad anatómica como Joel Embiid y Giannis Antetokounmpo capaces de jugar al baloncesto en cualquier posición.

Por si el grandullón tiene que descansar, los Sixers tienen las espaldas cubiertas con Ben Simmons, otro por cuya salud se encienden velas. Hoy por hoy es imposible parecer más sano que el base de 2,08 metros, a un solo rebote del triple-doble frente a los Lakers (18 puntos, nueve rebotes, diez asistencias). El rookie en diferido (se perdió su primer año en la NBA por lesión) lidera a los novatos de la competición en puntos (17,8 por partido), rebotes (9,2), asistencias (7,5) y minutos (34,3).

¿Y Los Angeles Lakers? Su particular proceso está todavía empezando, aunque podría acelerarse la próxima temporada si hacen realidad alguno de los rumores que sitúan a jugadores como LeBron James y/o Paul George en Hollywood. Por lo de ahora siguen examinando a Brandon Ingram, el mejor de los angelinos anoches, y desarrollando a Lonzo Ball. La noticia más feliz para ellos es que cada vez parece más cierto que lograron el robo del draft con Kyle Kuzma, elegido en el puesto 27. El alero juega con una confianza casi temeraria. Tanta como para intentar un mate suicida sobre Joel Embiid que solo el aro pudo parar. Durante un segundo borró la sonrisa de The Process. Que es lo máximo a lo que se puede aspirar en partidos como el de ayer.

Kuzma ALMOST had Embiid on his wall 😱

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