Volvió Chris Paul, lesionado en el primer partido de la temporada, y Houston Rockets ganó en Phoenix a los Suns con un marcador propio de aquellos Denver Nuggets de Doug Moe y Alex English de los años 80: 116-142. Volvió porque está mal visto tomarse una temporada sabática hasta que lleguen los playoffs, pero no porque los texanos necesiten a su fichaje estrella. A los Rockets les basta con James Harden, el mejor jugador de lo que llevamos de competición.

Con su equipo líder del Oeste por delante de Golden State Warriors, La Barba sigue elevando su juego ofensivo a cotas que obligan a tratarlo con una reverencia reservada a las figuras históricas del baloncesto. Si decimos ya sin rubor que Stephen Curry puede ser el mejor tirador jamás visto, Harden está en la conversación sobre el mejor finalizador en uno contra uno. Su arsenal de recursos es inagotable y su capacidad para improvisar fintas mientras se bota el balón entre las piernas es digna de un tahúr. Vean en el vídeo que sigue cómo juega con un mareado Myles Turner: “¿Dónde está la bola, aquí o aquí?”.

Mesmerizing 🌀

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Harden hace lo que quiere. Literalmente. Sus movimientos resultan tan hipnóticos que puede entrar a canasta dando cuatro pasos y nadie se atreve a señalar la infracción.

El 13 de los Rockets lidera la NBA en puntos (31,8) y asistencias (10,1) por partido. Houston juega el Harden-sistema, de un modo semejante al Messi-sistema del Barcelona en el fútbol. Hay un plan y un orden, pero en cuanto la bola llega a la estrella, el conjunto se somete al talento superior del genio para que decida la jugada precisa en cada momento. Con un talento como pasador que mejora temporada a temporada, el escolta barbudo encuentra las ventajas más favorables en cada momento. Y si no hay un compañero libre, que él mismo se juegue el tiro sigue siendo la opción preferible: anota el 45% de tiros de campo, el 39,8 de triples y el 86% de tiros libres.

La ESPN ha revisado sus pronósticos para este curso y su panel de expertos designa a James Harden como el favorito para hacerse con el MVP por delante de Antetokounmpo y LeBron. Del mismo modo, sitúa a Houston Rockets como el principal impedimento que se van a encontrar los Warriors en su camino hacia el anillo, con mucha distancia sobre el posible finalista del Este.

Así que ha vuelto Chris Paul. Le conocen como el point-god, el base-dios que ha gobernado a sus equipos con un entendimiento preciso del juego y la capacidad de activar como nadie a sus compañeros. Pero Houston ya tiene a James Harden haciendo eso. Él y Paul se necesitarán en las eliminatorias del Oeste, donde ninguno ha cumplido nunca con las expectativas. Ahora mismo, La Barba no necesita ayuda.