Kawhi Leonard cumple más requisitos que cualquier otro candidato. Está en el punto álgido de su carrera, es increíblemente productivo y no divide el voto. Sí, arrastra una lesión en el cuádriceps, pero tampoco LeBron (James) o Russ (Westbrook) han estado sanos durante la pretemporada. Es el momento de Kawhi”. A estas horas están todavía los de la ESPN sacando la pata del charco en el que la hundieron hasta el fondo (ellos y algún que otro pronosticador gafe de Medallista) cuando a mediados de octubre proclamaron que el alero de San Antonio Spurs iba a ser el MVP de la temporada en la NBA. Cuarenta días después, el jugador no ha disputado un solo minuto de competición y ni siquiera se sabe cuándo va a reaparecer.

¿Y a Gregg Popovich qué le parece todo esto? Pues a él, con décadas de carrera profesional en el baloncesto que le han teñido la cabellera de blanco, le parece algo inaudito. “Nunca, nunca”, respondía el entrenador del equipo tejano cuando le preguntaron si había visto alguna cosa igual. Los Spurs venían de ser arrollados por los New Orleans Pelicans (90-107) en una de esas noches que hace más evidente el vacío que deja la estrella tímida en el equipo plata y negro.

Pop, que guarda en su despacho una diana con la cara de Zaza Pachulia (especulación, no información; el georgiano lesionó nada casualmente a Leonard en el pie durante el primer partido de la finales de la Conferencia Oeste de la temporada pasada), abundó en su incredulidad: “Lo realmente extraño es que Tony Parker tiene la misma lesión, incluso peor. Tuvieron que operarle en un tendón del cuádriceps y juntárselo de nuevo o lo que fuese que le hicieron. Así que tenemos a dos tíos igual y resulta bastante increíble, porque no había visto nada parecido antes de lo de estos tíos”.

San Antonio Spurs es el quinto clasificado de su conferencia, con 11 victorias y 7 derrotas. La solvencia habitual del equipo no se pierde durante la temporada regular, pero a su entrenador le preocupa el medio plazo. Sabe que sin Kawhi no tiene ninguna esperanza de llegar lejos en playoffs, porque un mismo jugador es su mejor atacante y su mejor defensor y hay noches en las que es también el mejor de toda la NBA en los dos frentes: indefendible e insuperable. Con él estaba sometiendo a los inabordables Golden State Warriors. Sin él perdió 4-0 la final del Oeste.

La ausencia de su hombre franquicia ha conducido ya a los Spurs a una de sus peores rachas de derrotas en 20 años y a echarse en brazos de un LaMarcus Aldrige que no ha rendido al nivel de sus mejores momentos en Portland. En una entrevista radiofónica con Mike Krzyzewski, su predecesor en el banquillo del Team USA que Popovich dirigirá en el Mundial de China 2019, el entrenador explicaba que el reingreso de Parker y Leonard al equipo no será sencillo pues le obligará a modificar todo cuanto han puesto en práctica durante el primer tramo de campaña: “Lo que me preocupa es tener que cambiar a un nuevo equipo, básicamente, en medio de la temporada”.

En cualquier caso, se trata de un fastidio menor comparado con el enorme retorno que supondría el regreso del mejor jugador con el perfil más bajo que haya conocido la NBA, Tim Duncan aparte. Para que los Spurs sigan resultando relevantes en la liga de los súperequipos, necesitan a un Kawhi Leonard en plenitud. “Sigo diciendo que volverá más pronto que tarde, pero es como si estuviese haciendo de político. Todo es palabrería, no significa nada”, se resignaba Gregg Popovich entre risas tras la última derrota. Y sabemos lo poco que a él le gustan algunos políticos.

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