Derrick Rose está pensándose seriamente dejar la NBA. Mediado el segundo mes de competición y también de su contrato de un año con los Cleveland Cavaliers (por el mínimo estipulado para un veterano, 2 millones), el base está agotado mentalmente, según informa la prensa estadounidense con el experto en primicias Adrian Wojnarowski a la cabeza. Desde el 2012, el cuerpo de Rose le ha venido traicionando en forma de múltiples lesiones que han dejado bajo mínimos una capacidad atlética que otrora sólo podía compararse con lo que ahora es Russell Westbrook. Pero es la cabeza, su capacidad de levantarse, asumir su rol muy secundario y luchar por cada dólar, lo que puede acabar con la carrera del que fuera MVP de la NBA.

Derrick Rose ya ha pasado por todo en su carrera y tiene aún 29 años. “Está cansado de estar lesionado y eso le ha cobrado un peaje en su cabeza”, dice la fuente citada por ESPN en la noticia que ha revolucionado la NBA este viernes. El base sólo ha jugado 7 de los 18 encuentros de los Cavs en lo que va de temporada. La baja actual, por un problema aparentemente menor en un tobillo. Pero lleva dos días apartado del resto del equipo. De ahí lo sorprendente de la noticia. Rose llegó a Cleveland para rellenar el puesto de base con la urgencia del  y con la lesión de cadera impidiendo a Isaiah Thomas jugar. Ya la temporada pasada, los Cavs buscaban lo que la prensa creyó que era un base, cuando LeBron James (el verdadero jefe del equipo) manifestó su voluntad de conseguir en el mercado un playmaker. Pero esa expresión realmente no parecía referirse a un base, en sentido estricto, sino a alguien capaz de hacer jugadas. Mida 1.80 o 2.10, LeBron quería un generador de juego en los últimos segundos de posesión si él no estaba en pista o estaba cerrado por la defensa.

¿Podía ser Derrick Rose ese jugador? Quizás. En su último año en los Knicks, Rose parecía haber recuperado una chispa de velocidad que, si bien no era la explosiva salida y finalización en mate que le convirtió en una superestrella de la NBA on los Bulls, sí mostraba capacidad de resolver en uno contra uno. Sus 14 puntos esta temporada con los Cavs lo atestiguan. Pero las lesiones parecen haber hecho mella en algo más que su cuerpo. Derrick Rose estaba llamado a dominar la NBA, una NBA distinta a la actual, cuando fue MVP con los Bulls en el 2011. Era joven, casi imparable en el uno contra uno, tenía a su lado un pívot igual de joven, atlético y buen pasador en Noah, el mejor entrenador defensivo de la Liga (Thibodeau), un buen base y tirador en Henrich… Luego, todo se fue al garete: Rose sufrió devastadoras lesiones, Noah también y además se quedó obsoleto por el cambio de modelo de la NBA, los Bulls no se adaptaron a la era del triple…

Rose acabó saliendo al sitio más disfuncional y mediático de la NBA, los New York Knicks. Una franquicia que no sabía decidir si apostar por Porzingis o Carmelo Anthony mientras perdía decenas de partidos acogió a un Rose más preocupado por sus números que otra cosa. Fue acusado de una violación en grupo a una mujer en un hotel y un día desapareció, se perdió un partido sin avisar a nadie y luego volvió como si nada. Adujo que era un tema familiar. No le renovaron el contrato y este verano estuvo sin equipo ni perspectivas. A Derrick Rose lo quería por algún motivo Thibodeau para los emergentes Timberwolves, que decidieron apostar por Jeff Teague y Jamal Crawford.

LeBron le abrió las puertas de los Cavs porque pensaba que con Rose y Thomas (cuando estuviera sano) tendría opciones de liberar algo de la carga ofensiva para seguir atacando el primer puesto del Este con más garantías. Con el ex de los Celtics cada vez más cerca de volver y Dwayne Wade jugando como base desde el banquillo (hasta Calderón aportando cuando juega), el panorama se complicaba para el ex de los Bulls. De confirmarse la noticia, se apaga la llama de Derrick Rose, llamado a ser la gran estrella de la NBA, la camiseta más vendida durante varios años, cara de Adidas en Estados Unidos.