2017 ha sido un año de altibajos para los Utah Jazz. Durante la pasada temporada, la franquicia de Salk Lake City accedió a sus primeros playoffs desde 2010 e incluso superó a los decepcionantes Clippers en la primera ronda. Pese a ser barridos después por los Warriors, la sensación era satisfactoria. Además, Gordon Hayward y Rudy Gobert completaron el curso de sus vidas; el primero siendo All-Star y el segundo con su nombre inscrito en el Equipo Defensivo.

El futuro prometía pero durante el verano todo cambió. Principalmente debido a la escapada de Hayward, llamado a ser la estrella del equipo para mucho tiempo y que prefirió unirse al proyecto de los Boston Celtics. La salida del base titular, George Hill, y las dudas sobre Dante Exum empujaron a los Jazz a firmar a otro director de juego, apostando en ese sentido por Ricky Rubio. Pero, ¿quién podría tapar el hueco dejado por el excelente tirador nacido en Indiana? La respuesta la encontraron en el último Draft.

Donovan Mitchell, que así se llama la criatura, fue seleccionado por Denver Nuggets en la posición número 13 del sorteo universitario, pero también acabó siendo inmediatamente traspasado a los Jazz por Trey Lyles y la elección número 24, Tyler Lydon. En vista de los acontecimientos, en los despachos de Colorado tienen que estar tirándose de los pelos…

Los análisis previos a la noche del Draft describían a Mitchell como un escolta bastante completo, capaz de hacer un poco de todo y especializado en la faceta defensiva. Le ubicaban entre los puestos 10 y 15, justo donde cayó. Lo que pocos habían anticipado es que el novato formado en Louisville tuviese una tan feroz explosión anotadora a estas alturas. Que es justo lo que los Jazz necesitaban para hacer olvidar a Hayward.

En sus últimos cuatro partidos, los disputados en diciembre, el jugador de 21 años ha promediado 29,2 puntos, siempre con un excelente porcentaje de lanzamiento. Ante los Pelicans sumó 41 (13 de 25 en tiros y 6 de 12 desde más allá del arco). Una espectacular actuación con la que, además, batió dos marcas que se encontraban en posesión de Blake Griffin…

… y Stephen Curry.

Y así, mientras Markelle Fultz sigue lesionado, Lonzo Ball falla un lanzamiento tras otro, Josh Jackson se acomoda en el banquillo de Phoenix o D’Aaron Fox es víctima de la criminal rotación en Sacramento, Mitchell se ha destapado como un candidato claro a pelear el Rookie del Año a Ben Simmons y Jayson Tatum. A día de hoy, solo él y Dennis Smith (Dallas) parecen capaces de ello. Para orgullo de los satisfechos Utah Jazz.