Al comenzar esta temporada, se pudieron leer varios análisis poniendo en duda el futuro de Brandon Ingram en los Lakers. Así de cruel es la NBA con jóvenes que apenas tienen 20 años, lanzados al foso del mejor baloncesto del mundo a pelearse con hombres hechos y derechos, cuando tu cuerpo aún no ha terminado de desarrollarse, pidiéndote que hagas cosas para las que quizás aún no estés preparado. No es exactamente que se dudase del talento de Ingram, es que los Lakers no pueden esperar demasiado y en el horizonte inmediato está Paul George y, quién sabe, quizás LeBron James. Y si no hubo mucha paciencia con D’Angelo Russell, con la llegada de Kyle Kuzma y Lonzo Ball podría empezar a acabarse con Ingram. Pero el alero ha respondido al reto y en las últimas fechas está dejando claro que no quiere irse a ningún sitio. Brandon quiere estar ahí cuando los Lakers vuelvan a ganar.

Tras brillar sobremanera en el duelo directo con Kevin Durant en la victoria de los Warriors, Brandon Ingram fue decisivo en el triunfo de los Lakers en cancha de los Philadelphia Sixers. Un triple con menos de un segundo por jugarse decidió el partido entre las dos plantillas jóvenes más excitantes de la NBA. Ante los Sixers, Ingram acabó con 21 puntos, 7 rebotes y 6 assitencias. Ante los Warriors, anotó 32 tantos. Entre esos dos partidos, le hizo 20 a los Nuggets. Ingram está creciendo incluso por encima de alas expectativas del entrenador Luke Walton. “Es más un creador de juego que un simple anotador”, dice el técnico. El matiz viene al caso de Brandon Ingram por la comparación constante con Kevin Durant, que parece más sacada del fino y largo cuerpo del alero que por sus características en la pista.

Probablemente Ingram nunca será como Durant (probablemente esa mezcla de singular capacidad atlética y anotadora nunca se vuelva a producir), pero el joven salido de Duke ha dado pasos en la dirección correcta: ha ganado peso, se muestra más confiado como líder en la cancha, no se arruga en entrar a canasta y absorber contacto y ha mejorado como tirador tras bote y (poco) como triplista. Quitando los tiros cerca del aro, Brandon Ingram apenas mete el 32% de sus lanzamientos. “Si hubieras metido tus tiros libres, no hubiéramos necesitado eso”, se permitió recriminarle Walton a pesar de su triple decisivo.

Suficiente, en cualquier caso, para despejar las dudas iniciales esta temporada y, quizás, para afianzarse en la reconstrucción lenta pero segura de los Lakers, que tarde o temprano reclutarán a una superestrella para volver a aspirar al anillo de campeones de la NBA. Ahí donde Ingram quiere estar.

No Hay Más Artículos