Hace siete semanas que arrancaba la NBA con el estallido de la pierna de Gordon Hayward, una lesión espantosa que acababa con la temporada del jugador y, de paso, con las esperanzas de título de los Boston Celtics. O eso parecía. Hoy, los verdes lideran la Conferencia Este con 22 victorias y cinco derrotas, son la mejor defensa del campeonato y el décimo mejor ataque. Y, aunque resulta imposible de creer, Hayward no descarta regresar a las canchas esta temporada.

Se lo acaba de contar al Boston Globe en una entrevista: “Desde luego que está en mi cabeza. Por supuesto que estoy apurando para volver tan pronto como pueda, teniendo en cuenta que todavía me quedan un montón de buenos años de baloncesto. Y volver pronto y lesionarme otra cosa no forma parte de ese plan. Así que me estoy asegurando de que si vuelvo estaré con una confianza del 1.000% en mí mismo y en mi pierna. Espero más que nada poder jugar esta temporada. Sería fantástico”.

En el partido inaugural de la temporada, Gordon Hayward sufrió una mala caída con la que se dislocó el tobillo y fracturó la tibia. Tanto él como los Celtics habían hecho una fuerte apuesta para este año: el jugador, renunciando a continuar como hijo pródigo y estrella de Utah Jazz con tal de reunirse en Boston con su antiguo entrenador de la Universidad de Butler, Brad Stevens; el equipo, pagándole un contrato millonario a él y a Kyrie Irving, desprendiéndose a cambio de algunas de sus preciadas elecciones de draft, para apostar de una vez por todas por derrocar al tirano del Este, LeBron James y sus Cleveland Cavaliers.

Aunque King James está haciendo una temporada digna de MVP, Boston sigue navegando con increíble solvencia por la temporada regular y confía en plantarle cara en playoffs sin Hayward. Pero ahora ya no parece una quimera su regreso. El alero ha podido dejar las muletas y en pocos días se desprenderá de una bota especial que sujeta las articulaciones de su pie. Su cabeza también se recupera.

Confiesa en el Globe que al inicio de la temporada no soportaba ver los partidos de su equipo sin él, pero ahora disfruta con ellos. Con ayuda de un psicólogo deportivo ha aprendido a contemplarlos centrándose en aquello que puede aprender en lugar de lamentarse por lo que se está perdiendo: “Pienso cosas como qué hace un tipo para lograr un tiro abierto. ¿O que podría este otro hacer mejor? ¿O que hace nuestro equipo para defender esto? Lo ves de manera estratégica. Así que lo llevo un poco mejor”.

Mientras se recupera para intentar ayudar al equipo, el 20 de los Celtics practica todos los aspectos del juego que su lesión le permite intentar. En el vestuario del Garden se ha establecido una competición para intentar anotar canastas sentado en una silla. Y nadie puede con él. “Escribe ahí que soy el mejor desde media cancha”, le pide al periodista del Boston Globe. Desde el tiro libre ya se lo dejó claro a Brian Scalabrine.

Gordon Hayward se empieza a reír porque ve una posibilidad real de volver esta temporada. A los rivales de Boston no les va a hacer tanta gracia.