«Creo que estuvo maravilloso». Con Gregg Popovich uno no sabe si está siendo honesto o sarcástico o lanzando un mensaje encriptado como seguramente aprendió a hacer en las Fuerzas Aéreas. Pero como el entrenador de los San Antonio Spurs se refería a Kawhi Leonard y el adjetivo maravilloso se ajusta perfectamente al caso, aceptaremos la afirmación como válida. Pop estaba contento de ver a su gran estrella y uno de los cinco mejores jugadores de la NBA regresar a las canchas tras superar una misteriosa lesión en el muslo que le había impedido debutar esta temporada. Y en el derbi de Texas ante los Dallas Mavericks, un cuarto de hora bastó para ver que Kawhi Leonard está de vuelta.

El chico de los dreadlocks perennes y pasados de moda, las manos gigantes y sonrisa inexistente jugó minutos limitados, y en bloques muy cortos, lejos de los 12 que suele jugar seguidos en el primer cuarto. Apenas tres apariciones de cinco minutos cada una. Suficientes para registrar 13 puntos, 6 rebotes, una asistencia, un robo y un tapón. «Aún está intentando sacudirse el óxido, esas cosas. Pero obviamente, se le ve confiado. Es un jugadorazo y para él es frustrante empezar a sentirse bien y tener que salir de la pista», justificó Popovich sobre la restricción de minutos de Kawhi Leonard.

Los Spurs necesitan a su mejor jugador aunque no estaban desesperados por recuperarle, porque se las apañaron bien sin Leonard. LaMarcus Aldridge está metiendo 23 puntos por partido, los jóvenes Forbes, Murray y Kyle Anderson (hasta su lesión) habían mostrado síntomas de evolución, Ginóbili sigue haciendo cosas de Ginóbili a los 40 años… Pero Kawhi es la diferencia entre entrar simplemente en play offs y poder avanzar rondas para unos Spurs que siguen siendo competitivos a pesar del paso de los años y los jugadores. Los de San Antonio son terceros en el Oeste, siguen sin renunciar a nada y si su jugador franquicia (y candidato a MVP al inicio de temporada antes de saber la gravedad de su lesión) recupera su mejor nivel (todo hace indicar que sí) pueden dar un susto a cualquiera.

Ante los Dallas Mavericks se quedaron cortos por falta de ejecución en momentos puntuales, por el acierto de Harrison Barnes y Wesley Matthews (33 puntos entre ambos) y por uno de esos partidos de JJ Barea en los que el portorriqueño parece un All-Star. Y porque Kawhi Leonard sólo jugó 16 minutos. Suficientes para anunciar a la NBA que está de vuelta. Eso si no se rompe la mano antes haciendo exhibiciones de artes marciales…

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