Puede ser que en Nueva Orleans comiencen a canturrear pronto un gran éxito del dúo español Baccara, que reventó las pistas de discoteca en 1977:

And yes sir, I can boogie
If you stay, you can’t go wrong
I can boogie, boogie-boogie
All night long

https://www.youtube.com/watch?v=KGuFn0RPgaE

“Si te quedas, no te vas a equivocar”, decía el estribillo de ese tema pegajoso que Demarcus Cousins seguro que no ha escuchado en su vida, a pesar de que repite una y otra vez el nombre del baile coincidente con el apodo que el jugador luce en sus redes sociales. En realidad, él pretendía que lo conociesen con un apelativo, boogeyman (el hombre del saco), que tenía que provocar más miedo que otra cosa. Sucede que, por difícil que parezca, Cousins se está haciendo querer.

El pívot de los New Orleans Pelicans se está confirmando entre la superélite de la NBA con unas estadísticas que superan ampliamente el doble-doble por partido. La organización, que apostó por él como cebo para conservar a Anthony Davis, para darle la impresión a The Brow de que no se conformaban con la mediocridad, está ahora sacando el mejor partido de alguien que puede suplir al jugador franquicia en sus frecuentes bajas por lesión y que además parece dispuesto a echar raíces.

DeMarcus no se quería ir de Sacramento Kings, pero el equipo acabó prefiriendo que se fuera. Era demasiado bueno para que pudiesen iniciar una reconstrucción desde cero (algo parecido a lo que le está comenzando a suceder a Marc Gasol en Memphis Grizzlies), pero a la vez era demasiado díscolo para pensar que se podía edificar un futuro a su alrededor. Cousins, que jamás se desprenderá de su mal genio (hace pocas fechas quiso tener más que palabras con Kevin Durant), ya ve un nuevo hogar en los Pellies: “Tengo confianza en mi equipo. Estoy empezando a entender este negocio mucho mejor que antes. Casi puedes decir cuando algo bueno está a punto de ocurrir. Soy un equipo muy competitivo, muy talentoso”, declaró en Real GM.

“Nunca ha habido presión. Pero sé dónde esta el corazón de la franquicia y dónde está el mío. Tenemos un gran entendimiento”, abundó para hablar de lo bien que se siente en una casa que ya no parece temporal. Dicho de otro modo: espera que no haya traspasos este invierno y que los Pelicans decidan ampliar su vínculo con él.

Su rendimiento está siendo óptimo. El del equipo, tan irregular como siempre. Se mantienen en puestos de playoffs en la dura Conferencia Oeste, pero sumando casi tantas derrotas como victorias. En cualquier caso, un frontcourt Davis-Cousins, dos torres gemelas con rango para lanzar de fuera en esta NBA del triple y la velocidad, es casi un experimento contracultural que todo el mundo quiere ver cuando lleguen las eliminatorias de la primavera.

Boogie pretende quedarse porque, como dice la canción de Baccara, intuye que le van a ocurrir cosas buenas. Por lo de pronto ya ha patrocinado un festival de comedia para finales del mes de enero en su nueva ciudad. Síntoma de que tiene ganas de pasarlo bien.