Llegado ya al primer tercio de la temporada regular en la NBA, ya sabemos que James Harden y LeBron James son los principales candidatos a MVP de la temporada. La Barba retomó la cosa donde la dejó la campaña pasada e incluso mejor, en unos Houston Rockets que anotan como nadie y además han descubierto el concepto defensa. LeBron está desafiando al reloj, al tiempo, a la edad y a quien se le ponga por delante, capeando crisis y quintetos extraños en los Cavaliers y jugando a un nivel increíble para alguien que lleva la tralla encima que él lleva. Todo justo cuando más competencia está enfrentando en el Este. Pero aquí vamos a centrarnos en seis tipos de los que no se esperaba el nivel que están dando ya pasado el arranque de temporada y con trazas de que podrán mantener esa tendencia el resto de la liga regular.

Dwight Howard. ¿Quién podría apostar a que un pívot tradicional de la vieja escuela, pasada la treintena y castigado por lesiones, de comportamiento sospechoso en los vestuarios, iba a convertirse en un borderline All-Star en Charlotte? Quizás la única persona en creerlo fuera el entrenador Steve Clifford, quien formaba parte del cuerpo técnico en la mejor época de Howard en los Orlando Magic. Lleva varios partidos de más de 20 rebotes, hizo 20-20 en puntos y rechaces ante Minnesota y dejó varias jugadas espectaculares para el recuerdo. Superman nunca muere.

Clint Capela. El pívot suizo de origen angoleño lleva un par de temporadas demostrando que tiene las manos perfectas para capturar cada globo de James Harden cerca del aro. Y ahora también de Chris Paul. Pero además está reboteando y taponando mejor que nunca. Capela está promediando un generoso doble doble en apenas 25 minutos de juego, conociendo a la perfección su rol y sin querer ni necesitar hacer más de lo que le pide Mike D’Antoni. Y además, es el ancla de la reencontrada defensa de los Rockets: con él en pista, encajan 98 puntos por 100 posesiones, una de las mejores cifras de la NBA.

David West. Poco a poco, el veterano pívot de los Warriors va borrando la imagen de cazafortunas cuando se fue a Golden State buscando el anillo que consiguió la temporada pasada. Algunos califican a West el mejor pívot en la plantilla de los campeones, a pesar de su corta estatura, sus 37 años y su aparente pesadez. Pero el ex de los Hornets está jugando con clarividencia, dando los pases de siempre desde los codos de la zona, anotando con facilidad e incluso haciendo mates que dejan a sus compañeros aluncinando.

Victor Oladipo. Cuando lo Pacers hicieron el traspaso del despecho de Paul George a Oklahoma, muchos pensaron que Indiana se encaminaba a una larga reconstrucción. Oladipo tenía otros planes. Tras una sorprendente transformación física (unos kilos menos y mucho más músculo), el escolta de origen africano se ha convertido en el máximo anotador de los Pacers y en una de las grandes sorpresas de la temporada. Sus casi 25 puntos por partido y su 42% de acierto en triples eran difíciles de prever al inicio de la NBA.

LaMarcus Aldridge. Los Spurs nunca se rinden y pase lo que pase, sea cual sea la configuración de su plantilla, ahí estarán. Y quizás ese sea el secreto de la resurrección de LaMarcus Aldrigde, que estaba casi en la parrilla de salida para ser traspasado pero ha vuelto al nivel de Portland. Casi 23 puntos por partido para rebotar de la decepcionante temporada pasada y convencer a Popovich de que puede ayudar a Kawhi Leonard a llevar a los Spurs de nuevo a lo más alto del Oeste.

Aaron Gordon. Las lesiones amenazaron con minar para siempre la capacidad atlética de Aaron Gordon y, con ella, su cualidad de élite en la NBA. No sólo no ha ocurrido, sino que el ala pívot ha pulido un tiro de tres que le ha convertido en una amenaza para las defensas rivales. Aaron Gordon está metiendo el 40% de sus triples para 18 puntos por partido, liderando a los Orlando Magic a un récord de 11-18 que, sin embargo, todo el mundo creía que iba a ser aún peor.

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