Magic Johnson y Isiah Thomas son dos mitos de la NBA, iconos de los 80 y primeros 90, cuando el baloncesto estadounidense era una aspiración inalcanzable fuera de ese país. Dos genios populares, que representaron a dos equipos ganadores, los Los Ángeles Lakers y los Detroit Pistons, en enfrentamientos directos para la historia. Pero llevaban años distanciados por una amarga disputa extradeportiva, una historia con egos involucrados y resquemores por el sida de Magic, reproches cruzados y un distanciamiento doloroso entre amigos. Hasta ahora. Johnson y Thomas se reconciliaron en un abrazo tremendamente emotivo que ha hecho llorar a toda la NBA.

“Eres mi hermano. Déjame disculparme si te hice daño, por no haber estado juntos. Dios es bueno por habernos reconciliado”, le dijo Magic a Zeke justo antes de fundirse en un abrazo, los dos en lágrimas. Todo en un programa especial de la NBA dedicado y llevado sólo por jugadores y exjugadores de la liga. Johnson y Thomas eran grandes amigos, rivales en la cancha hasta que los Pistons de Isiah se convirtieron en legítimas amenazas para los lujosos Lakers de Magic. Ahí empezó a resquebrajarse la relación de dos símbolos del baloncesto universitario. Quizás ahí empiece el resquemor. Magic Johnson vio cómo Isiah Thomas se convirtió en símbolo de Detroit, en el estado de Michigan, hogar de Johnson. Magic simboliza el Hollywood de Los Ángeles, el showtime, las estrellas de cine; quien conquistó los corazones de sus paisanos, sin embargo fue Thomas, en la industrial, gris y violenta Detroit, que nunca había sido relevante en la NBA.

Luego vino el sida de Magic. En un libro publicado junto a Larry Bird y con la firma de la prestigiosa periodista Jackie MacMullan, Johnson acusa a Isiah Thomas de esparcir el rumor de que era gay o bisexual, lo que explicaría su enfermedad. Y Magic reconocía en el libro que maniobró para impedir que Isiah Thomas fuera reclutado para el Dream Team de Barcelona 92. Zeke se quedó profundamente dolido por estas acusaciones. Respondió negándolas, acusó a Magic de no ir a ver a su hijo recién nacido en 1988, cuando ambos se enfrentaban por el título de la NBA, y aseguró que si Magic Johnson pudo volver al baloncesto profesional por todo lo alto, en el All-Star de 1992 cuando se produjo el famoso beso entre ambos, fue por la acción de Isiah Thomas.

“No iban a dejar a Magic jugar el partido de las estrellas. Todos los jugadores estaban contra él. ¿Sabes cómo se dio la vuelta a eso? Me reunió con todos los jugadores, porque era presidente del sindicato, y les dije no sólo que Magic iba a jugar, sino que todos le iban a dar la mano y un abrazo. Y yo fui el primero en darle la mano y en abrazarle y le besé, para que la gente supiera que no es así como el virus se contagia”, dijo Isiah Thomas en su momento, tras la publicación del libro. El ex de Detroit Pistons tiene una imagen manchada por un caso de acoso sexual en sus tiempos en los Knicks y sus fiascos como entrenador y presidente en diversos equipos. De eso pudo aprovecharse Magic Johnson para difundir una versión no del todo correcta de la disputa entre ambos. Ahora, un abrazo televisado pone fin a la separación.