Al César, lo que es del César. Aún no había llegado septiembre a su ecuador y Magic Johnson dijo en la ESPN: “Como lo oyes, el robo del draft va a ser Kyle Kuzma. El chaval sabe lanzar, también sabe echar la bola al suelo y crear para él y para sus compañeros”. Más de tres meses después, hay que darle la razón a Magic. El rookie de Los Ángeles Lakers elegido en el puesto 27, oculto en la sombra de los flashes que iluminan perpetuamente a Lonzo Ball, asoma como la gran revelación entre los debutantes NBA de esta temporada.

El joven alero de 22 años llegó a Texas y anotó 38 puntos para conducir a su equipo al triunfo, 116-122, ante el equipo más en forma de la competición. Kuzma firmó el certificado de defunción de la racha de 15 victorias seguidas de Houston Rockets. Lo hizo saliendo de titular y metiendo el 70% de sus lanzamientos (incluyendo un 7 de 10 en triples), a los que añadió siete rebotes, cuatro asistencias y un tapón en 39 minutos de juego. Magic era hasta ahora el único laker capaz de firmar una estadística así como debutante. Entre Kyle y un ex-Rocket como Corey Brewer, que añadió 21 puntos, compensaron otra exhibición de James Harden en su carrera para hacerse con el MVP de la liga. La Barba anotó 51 puntos que no bastaron a causa de la floja aportación de sus compañeros.

Kuzma, que ha partido del banquillo durante casi toda la temporada, le ha ganado la titularidad a Larry Nance Jr. Promedia 16,6 puntos; 6,6 rebotes; y 1,6 asistencias, unas cifras capaces por sí mismas de situarlo en la conversación para rookie del año (si hubiese tal conversación: el premio tiene grabado ya el nombre de Ben Simmons, de los Philadelphia 76ers), pero que cobran mayor dimensión teniendo en cuenta que, como suplente, sus minutos han sido limitados.

Su temporada es uno de los primeros triunfos de Magic Johnson desde que ejerce de directivo al frente de los Lakers. Tras secarse las lágrimas de su emocionado reencuentro con Isiah Thomas, ahora sonreirá al comprobar el sorprendente rendimiento de un novato natural de Michigan, como él. Además, en el número 0 de la camiseta púrpura y oro se adivina el carácter extremadamente competitivo que distinguió al propio Magic o a Kobe Bryant. El escolta cuyas camisetas ya cuelgan en el Staples Center dio su bendición anoche al rookie. Celebró en Twitter que, con menos de 30 partidos en la NBA, Kyle Kuzma no mostrase en la entrevista a pie de pista emoción alguna por su partidazo. El novato y la franquicia esperan que noches así sean la norma.

No Hay Más Artículos