A estas alturas de la película, el mundo del deporte debería comenzar a plantearse una gran pregunta: ¿Qué es más longevo, Pau Gasol o los San Antonio Spurs? La respuesta, obviamente, no tiene pinta de que se vaya a conocer en breve, porque el pivot español continúa haciendo historia por las canchas de la NBA. Esta vez, sentándose a la mesa con dos leyendas de la liga: se convirtió en el tercer jugador de 37 años que anota 20 puntos, 15 rebotes y 5 asistencias en un partido. Como Scottie Pippen y Tim Ducan.

Y lo mejor de Gasol, como casi siempre en su carrera, es que no se tratan de números vacíos. Pocas veces lo hemos visto completando grandes actuaciones individuales en amplias derrotas de sus equipos. Porque como buen líder, Gasol siempre arrastra. Y arrastra incluso a unos Spurs que se plantaron en Portland sin Tony Parker ni Kawhi Leonard, al que todavía no sabemos cuándo podremos ver al cien por cien.

Es esa sociedad perfecta entre la franquicia de San Antonio y Pau una de las bonitas historias que estaban destinadas a suceder. Porque, como Gasol, Popovich y los suyos también se resisten a arrojar la toalla por mucho que la NBA evolucione y amenace con adelantarles como un ferrari a una bicicleta. Compiten cada año, sin importar los nombres de su plantilla. Y ahí están, terceros del Oeste, sólo superados por unos Warriors y unos Rockets que, ahora mismo, da la sensación de que juegan a otro deporte diferente.

Nunca es sencillo ganar en el antiguamente conocido como el Rose Garden, pero los veteranos lograron imponerse esta vez a la juventud de Lillard y compañía con un partido de los de bajar al barro. Pocos puntos, defensa pegajosa y mucho dominio interior con Gasol y Aldridge, que regresaba de nuevo a la que fue su casa. Sus recibimientos pasan cada vez más inadvertidos, pero esta vez fue decisivo en ataque (22 puntos) y también en defensa.

Porque así se llevaron los Spurs el triunfo, desde la defensa. Los Blazers tuvieron hasta tres oportunidades en la última posesión. La primera se la negó Aldridge a McCollum con un tapón, y después apareció otro de los inmortales. Manu Ginobili, que a sus 40 sigue ganando partidos sobre la bocina, esta vez lo hizo en el aro propio, saboteando el intento de Evan Turner en el uno contra uno. El propio McCollum tuvo el último tiro, pero ya muy forzado falló.