“Cuando un defensor impide ilegalmente o intenta impedir que entre un tiro, se llama goaltending y el intento de tiro cuenta como canasta tanto si entra como si no. Cuando un atacante ayuda ilegalmente a que entre un tiro, se llama basket interference y la canasta no se concede”. Así se refieren los documentos oficiales de la NBA a unas reglas difíciles de aplicar, que a menudo requieren de repetición y cuya aplicación tiene que contemplar hasta 18 casos útiles según el último manual de uso para árbitros difundido por la liga estadounidense de baloncesto. El entrenador de los Phoenix Suns, Jay Triano, conocía un secreto sobre la norma que ni siquiera aparece en ese listado. Lo conocía desde hace 15 años y lo ha revelado justo ahora, cuando se ha servido de él para lograr su victoria número 100 en la competición.

Con seis décimas de segundo en el reloj del partido y el partido empatado, los Suns disponían de un saque de banda en la mita de campo de los Memphis Grizzlies. Dragan Bender lanzó la pelota con las dos manos directamente hacia el aro donde, como si de un alley-oop se tratase, Tyson Chandler la recogió sobre el aro y la machacó. “Goaltending“, señaló el comentarista de la retransmisión en español. Lo mismo que pensaban los jugadores de los Grizzlies, desconcertados por la jugada. Pero el marcador final era 99-97 para el equipo local. Triano sonreía. Explicó tras el encuentro que esa infracción no existe cuando el balón procede de un saque de banda: “Se lo pregunté a un árbitro en un clinic hace 15 años y desde entonces lo he mantenido en secreto”.

Hasta la fecha habíamos visto finales apretados en la NBA que terminaban con jugadores intentando palmear saques de banda en escorzos imposibles para evitar situarse en la vertical del aro y cometer una acción ilegal. Ahora, gracias al entrenador canadiense de los Suns, sabemos que todos aquellos esfuerzos eran innecesarios. La revelación de que es posible machacar la bola directamente sobre la canasta podría cambiar las pizarras de muchos técnicos. Cuesta imaginar que los equipos que cuentan con pívots de tanta envergadura como la de Tyson Chandler no los comiencen a aprovechar para intentar mates de forma directa en situaciones de apuro con la pelota parada.

Esa jugada final y los 32 puntos en 33 minutos de la estrella de Phoenix, Devin Booker, es lo que pasará a la historia de un partido entre dos equipos de la Conferencia Oeste en horas bajas. Los Grizzlies (10 victorias, 24 derrotas) siguen pensando si vale la pena dinamitarlo todo y empezar de cero, mientras que los Suns, que dejaron ir a Eric Bledsoe, suman 13 triunfos y 23 derrotas y se encuentran, sorprendentemente, a solo cuatro victorias de los playoffs. Sin embargo, nadie cuenta con que vayan a dejar huella en esta temporada más allá de esta lección de Jay Triano que puede revolucionar el modo en el que terminan los partidos en la NBA.