Con permiso de Popovich y los San Antonio Spurs, y eso es mucho permiso que pedir (soy consciente) la Conferencia Oeste va encaminada a que Golden State Warriors y Houston Rockets se batan en mayo por la corona y el derecho a pelear el anillo en las finales. El equipo texano se presenta esta campaña como el principal candidato a derrocar a Curry y compañía, pero los de Oakland no están demasiado por la labor de ceder su trono todavía.

Ambas franquicias disputaron el segundo ensayo de esas hipotéticas finales la pasada noche. El primero se lo habían llevado los Rockets, en el inicio de curso, y este quedó para los Warriors. De todas formas esta batalla fue con un toque de fogueo, ya que no estuvieron ni Kevin Durant ni James Harden por lesión, algo que sin duda altera los planes de unos y otros, aunque sin duda más por parte de Houston.

Porque D´Antoni ha implementado un sistema que gira alrededor de ‘La barba’ y cuando él falta se nota. Y se nota más si vas a un intercambio de golpes con otro equipo de pistoleros. Porque no hubo tregua en el encuentro, con posesiones que difícilmente se iban a más de 12 segundos y con ambos equipos rozando los 60 puntos al descanso.

Pero los campeones tienen más armas para sobrevivir a la ausencia de alguna de sus estrellas. Curry ha regresado en plena forma tras su lesión de tobillo y Klay Thompson, aunque pueda parecer lo contrario desde la llegada de Durant, sigue siendo uno de los mejores escoltas de la NBA. 29 y 28 puntos para los ‘Splahs Brothers’, que volvieron por un momento a los orígenes de la bestia. No faltó tampoco Draymond Green, que firmó un triple doble tapando cualquier agujero que pudiera dejar la ausencia de KD.

En Houston cumplieron todos, hay que decirlo, con Chris Paul (para eso vino) completando una monstruosidad de partido y cargando el equipo a su espalda. Eric Gordon y Capela cumplieron como es habitual e incluso se sumó un invitado de lujo como Gerald Green, que se fue hasta los 29 puntos.

@cp3 off the dribble!

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El problema para los Rockets fue, básicamente, que sin Harden no están preparados para competir ante estos Warriors durante un encuentro completo. Pero el choque debe dejarles buenas sensaciones y reforzar lo que seguramente ya sabían: si quieren tener alguna posibilidad de terminar con la hegemonía de Golden State necesitan estar todos sanos y competir durante los siete partidos como si no hubiera el siguiente.