Los Ángeles Lakers ganaron 132-113 a Atlanta Hawks y no le importó a casi nadie. No importó porque era un duelo entre el último clasificado de la Conferencia Oeste y el último clasificado de la Conferencia Este. No importó porque el domingo se jugaban partidos de wild card en la NFL y cuando hay playoffs de fútbol americano nadie puede competir en atención, ni siquiera la NBA. Y no importó porque el foco en los Lakers lo acapara el entorno y no lo que sucede en la pista: lo acapara LaVar Ball, incluso para perjuicio de su hijo Lonzo, que anotó 13 puntos, cogió diez rebotes, repartió seis asistencias y levantó al público de sus asientos con jugadas espectaculares.

En la prensa estadounidense los titulares que hablan del equipo angelino no son de crónicas de la victoria, sino del último rifirrafe provocado por el patriarca de los Ball. Desde Lituania, donde acompañaba a sus otros vástagos LiAngelo y LaMelo en la presentación como jugadores del Vytautas Prienai, LaVar la ha vuelto a liar. Durante una entrevista con el periodista de la ESPN Jeff Goodman, criticó con dureza el trabajo de Luke Walton como entrenador de los Lakers: “Luke ha perdido el control del equipo. No quieren jugar para él”. Exactamente el tipo de declaraciones que llevaron a la franquicia a tratar de disipar la presencia del bocazas en el Staples Center.

Aquí es donde entra en escena Rick Carlisle, el respetadísimo entrenador de los Dallas Mavericks y presidente de la asociación de técnicos de la NBA. Como a LaVar hay que darlo por un caso perdido, Carlisle carga en The Score contra la cadena ESPN por su presteza a la hora de poner un micrófono siempre delante de Ball para que ataque al coach de su hijo: “ESPN es un socio de la NBA, un gran socio, además. Pero parte de esa alianza consiste en que… Los entrenadores hacen un montón de cosas para ayudarlos con acceso, entrevistas y todas esas cosas. A cambio de eso deberían apoyar a los entrenadores. Publicar un artículo en el que el padre de un jugador de la NBA expresa una opinión y se publica como algo legítimo, daña la confianza. Daña la confianza que hemos construido con la ESPN. Nuestros entrenadores están decepcionados porque Luke Walton no se merece eso”.

¿Y qué hace el técnico de los Lakers? Pues tomárselo de la única manera posible, con humor. Tras el triunfo contra los Hawks le preguntaron por qué había mandado a Lonzo al banquillo antes de terminar el primer cuarto. Respondió con ironía que “su padre estaba hablando mierda, así que lo senté pronto”. Bromear es lo único que se puede hacer contra un personaje que, de tan protagonista como se siente, posa con su propia camiseta en la presentación de sus hijos como jugadores profesionales.

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