A Lance Stephenson no lo habrían aceptado en el Instituto Hickory. Sería difícil que se hubiese amoldado a la disciplina necesaria para el triunfo narrado en la película “Hoosiers. El locuelo base de Cincinnati, uno de los más estrafalarios personajes que pisan las canchas de la NBA, volvió a hacer de las suyas en la victoria de Indiana Pacers frente a Milwaukee Bucks con resultado de 109-96. No vamos a mentir: Lance sumó una línea estadística discreta (seis puntos, dos asistencias, dos rebotes, dos robos, en 21 minutos de juego) pero también unos segundos de vídeo extraordinarios. Verlo con el uniforme retro de su equipo, ese lema de Hickory que representa la ortodoxia del baloncesto, mientras desarrolla su comedia sobre el parqué no tiene precio. Para muestra, un pase magicjohnesco en el que, de tanta potencia, Lance se descalabra a sí mismo.

De vuelta en Indiana, donde vivió sus mejores momentos como profesional en la primera mitad de esta década, Lance parece feliz. Atrás queda un paso efímero y poco brillante por un puñado de franquicias (Hornets, Clippers, Grizzlies, Pelicans, Timberwolves) antes del regreso al Bankers Life Fieldhouse, donde los Pacers luchan contra pronóstico por meterse en playoffs. Como cuando él, junto a Paul George y un Roy Hibbert all-star, eran capaces de aspirar a todo. Hoy sus aspiraciones son más modestas. Paul George salió en verano hacia Oklahoma como estación de paso para recalar en Los Ángeles Lakers y Hibbert es un caso perdido que está sin equipo. Nadie contaba con ellos pero ahí están, en octavo lugar de la Conferencia Este (21 victorias y 19 derrotas), ocupando el puesto que para sí quisieran otros equipos que han recibido mucha más atención este curso, como los Philadelphia 76ers y los New York Knicks.

A cambio de George, los Pacers recibieron a Victor Oladipo y Domantas Sabonis. El primero deslumbró en las primeras semanas de temporada, tan bueno sobre la cancha como en el estudio de grabación, donde no lo hace nada mal. A la producción de Oladipo se suma la del hijo de Arvydas Sabonis, figura del triunfo ante los Bucks con 17 puntos y 10 rebotes saliendo desde el banquillo. Ellos dos, junto al atlético pívot Myles Turner y un puñado de buenos veteranos como Thad Youg, Darren Collison y Bojan Bogdanovich, mantienen competitivos a los de Indiana. Que a lo mejor no es lo que la franquicia necesita: pueden entrar en playoffs, sí, pero sin aspiraciones reales de ganar la Conferencia, esa mediocridad que la NBA acostumbra a despreciar.

Mientras tanto, suman ya tantas victorias como Milwaukee y Detroit, y se encuentran a dos triunfos del cuarto puesto del Este. Sin hacer ruido. Para que les prestemos atención ya está Lance Stephenson haciendo el cabra a la mínima ocasión.