El tiempo pone a cada uno en su sitio y, en el caso de Erik Spoelstra, le está otorgando parte del crédito que se le negó durante la reciente época gloriosa de Miami Heat. La presencia del Big Three formado por Lebron James, Dwane Wade y Chris Bosh parecía limitar el trabajo de un técnico que siempre se movió en la sombra. Sin exigir tampoco cuota de protagonismo a pesar de ser el creador de un ecosistema perfecto para maximizar las virtudes del ‘Rey’.

Muchos esperaban su caída cuando James regresó a Cleveland, todavía más ahora que Wade tampoco está, pero el entrenador continúa demostrando que también sin el escudo de sus estrellas puede sacar resultados. Siempre superando o rondando el 50 por ciento de victorias, y ya huérfanos de cualquier rastro del aroma a anillos, los Heat está completando otra gran campaña y preparan su regreso a playoff.

En un partido de esos que recuerdan a abril, la pasada madrugada se impusieron a los Raptos en Toronto después de un final loco y mucha tensión, como dejó patente la pelea entre Serge Ibaka y James Johnson en la que ambos acabaron expulsados. Porque así de correosos son los nuevos Heat que ya suman cinco triunfos seguidos.

Con pocos más mimbres que Goran Dragic y Hassan Whiteside, la franquicia de Florida ya es cuarta de la Conferencia Este y se mete de lleno en ese pelotón de equipos que pelean por el último puesto que da derecho a la ventaja de campo, justo por detrás de Celtics, Cavaliers y los propios Raptors.

Spoelstra, desde el 2001 en Miami, primero como ojeador antes de pasar al banquillo, es consciente de que repetir los éxitos recientes es prácticamente imposible. Pero al menos, y después de adelantar a Pat Riley como entrenador con más victorias en la franquicia, tiene el consuelo de que se le reconozca en diferido parte del mérito que nadie le concedió en su día.

No Hay Más Artículos