La tendencia ha cambiado recientemente con los tan puestos de moda ‘Súper Equipos’, pero lo habitual en la NBA en la última década era encontrar dos tipos de estrellas. El ego en estos deportistas es algo innegociable, pero siempre había la línea marcada entre los que consideraban suficiente ser la cara de una franquicia y el mejor pagado de la misma, y los que pretendían algo másEse algo más son anillos. Hace poco vimos cómo Durant, amo y señor de los Thunder, se marchó a los Warriors para ganar. Antes lo había hecho Lebron James. El último en no sentirse realizado con ser la estrella en un equipo del montón es Damian Lillard, que hace unos días pidió una reunión con Paul Allen, propietario de Portland Trail Blazers, para discutir el rumbo que tomará la franquicia en el futuro.

A diferencia de los anteriores, su intención es alcanzar la gloria colectiva y, al fin y al cabo, dejar un legado que perdure, con los propios Blazers. Tiene contrato hasta 2021, por lo que no se trata de una estrategia para pedir más dinero. Es simplemente que Dame se ha cansado de ser cabeza de ratón. Desde la salida de LaMarcus Aldridge asumió el liderazgo del equipo, poniendo cada año cifras que han rondado, y lo siguen haciendo, los 25 puntos y las 6 asistencias.

De poco le han servido. Su techo hasta ahora ha sido la segunda ronda de playoff y además ha tenido que ver cada verano cómo la franquicia sigue perdiendo potencial. Según apunta ESPN, además de la marcha de Aldridge, Lillard también pidió explicaciones por la salida de Barton. Y es que él sabe mejor que nadie que si no ganas partidos no existes para la liga, como bien reflejan sus ausencias en los últimos All Star, algo que nunca le ha sentado bien.

El mandatario de los Blazers respiró tranquilo cuando su estrella no acudió para pedirle el traspaso, más todavía cuando conoció de primera mano que respaldan al entrenador, pero sabe que tiene que ponerse las pilas para mantener contento al líder de su franquicia. No le será fácil, con poco margen de maniobra debido a varios contratos tóxicos que ahogan su límite salarial, pero necesita encontrar una solución si no quiere encontrarse con un problema mucho mayor que ser un mal equipo con una estrella: ser sólo un mal equipo.

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