Un bloqueo y continuación entre Sonny Crockett y el Teniente Castillo. Un alley oop que lanza Jennifer Lopez y machaca Gloria Estefan con la Miami Sound Machine colgando del aro. Un tapón puesto por un flamenco rosa. Una asistencia con los ojos cerrados de Julio Iglesias a Dan Marino. Todas esas cosas es la nueva camiseta alternativa de Nike para los Miami Heat de la NBA, un diseño especial llamado VICE que materializa un sueño de neón fucsia y azul eléctrico, de palmeras y luces estroboscópicas, de saraos nocturnos y americanas de color blanco. El mejor uniforme deportivo del planeta lucirá en un puñado de encuentros de esta temporada y es tan bueno que hará que no importe si el equipo que lo viste gana o pierde. Así de chulo es.

La nueva equipación de los Heat triunfa allí donde tantos otros uniformes deportivos fracasan: identifica al equipo con la idiosincrasia de su ciudad. Lo hace de una manera sutil, sirviéndose solo de tipografía y colores seleccionados entre la percepción colectiva del lugar. Las letras son las que decoraban el ya demolido Miami Arena, popularmente conocido como El Elefante Rosa, y los colores son los de la cabecera de la serie Miami Vice. Es la destilación más pura de la gran urbe de Florida.

Abundan en el deporte profesional las camisetas que intentaron algo similar pero acabaron haciéndolo de manera burda. Lo más común es bordar una pequeña banderita en algún lugar discreto para identificar la procedencia del equipo, las franjas blaugranas nada dicen por sí mismas del seny o de la arquitectura de Gaudí, igual que tampoco se respira la herencia de los Austrias o el aroma a bocadillo de calamares en el blanco nuclear del Real Madrid.

Pero también hay ejemplos como aquel uniforme del Sevilla con los colores de la bandera de España por si alguien se confundía y pensaba que la más española de las ciudades en realidad era rusa o francesa. El equipo de fútbol de mi ciudad, el Deportivo, serigrafía la Torre de Hércules, el monumento más importante del lugar. Nada de todo eso funciona como lo hace el uniforme de Miami Heat.

Este acierto que ha provocado deseos de compra compulsivos en aficionados y periodistas es la cúspide del trabajo de Nike para las 30 franquicias de la NBA, a las que viste desde esta temporada. Las primeras camisetas, más allá del nuevo brillo de los colores, no supusieron nada especialmente destacable respeto al trabajo previo de Adidas. Después vinieron las críticas por la poca durabilidad de los tejidos, con prendas rasgadas en medio de los encuentros. Y finalmente surgieron los aplausos con la colección de uniformes alternativos City Edition. Aun así, la marca de Oregón se reservaba una camiseta más. La mejor. La de Miami Heat. La que hace que hasta un esloveno de piel nívea como Goran Dragic parezca bronceado.