La NBA lleva muchos años trabajando para romper fronteras y expandir su producto más allá de los Estados Unidos. Es evidente que lo ha conseguido, en parte, también por la creciente presencia de jugadores internacionales en la liga. Desde que en la 2014-15 se superase el centenar de jugadores extranjeros, la cifra va creciendo poco a poco y prácticamente en todas las plantillas se puede encontrar a un miembro no nacido en USA.

Esta evolución encendió la bombilla de alguno de los numerosos genios de marketing que trabajan para la NBA tratando siempre de mejorar el paquete en el que venden el baloncesto. Y cuando se trata de vender, obviamente una de las joyas es el All Star. Ante un formato que se estaba agotando como el encuentro entre novatos y jugadores de segundo año (sophomores), se decidió darle una vuelta y, manteniendo ese rango de jóvenes promesas, se decidió enfrentar a las estrellas americanas contra las del resto del mundo.

Con esta idea se han conseguido dos cosas, primero equilibrar los equipos mezclando jugadores de primer y segundo año, pero sobre todo elevar el nivel de competitividad. Porque el All Star Rising Stars Challenge, así fue bautizado, pone en juego algo tan importante para los americanos como la supremacía de su país en el baloncesto. Y pocas cosas hay que piquen más el orgullo de estos jugadores.

Los Ángeles Lakers y Philadelphia 76ers son las franquicias que ponen más estrellas del futuro en el escaparate, con tres cada uno. Lonzo Ball, Kyle Kuzma y Brandom Ingram por los californianos, con Ben Simmons, Joel Embiid y Dario Saric representando a los de Pensilvania. Curiosamente, los dos equipos tendrán a sus jóvenes enfrentados, ya que los tres jugadores de los Sixers son foráneos, aunque Simmons y Embiid jugaran en universidades americanas.

El conjunto estadounidense destaca, sobre todo, por su gran suma de talento en el exterior. Brogdon, de los Bucks, Dunn, de los Bulls y el espectacular Donovan Mitchell, compañero de Ricky Rubio en los Jazz, completan la lista de nombres junto a Dennis Smith Jr., John Collins y la espectacular pareja de los Celtics formada por Jaylen Brown y Jason Tatum.

La nómina del resto del mundo está más compensada. Porque Embiid estará bien acompañado por dentro con Sabonis, el otro gran beneficiado del traspaso de Paul George a Oklahoma City Thunder, y el finlandés Markkanen, la gran esperanza de los Bulls. Y por fuera se le unen Jamal Murray, el francés Ntilikina o Buddy Hield. Dillon Brooks y Bogdan Bogdanovic completan un equipo que espera robarle los focos a los chicos locales.

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