En la prensa de Utah no son especialmente fans de Ricky Rubio (como yo). La reacción inmediata al triple decisivo del base catalán para la victoria de los Jazz sobre los Toronto Raptors en Canadá (93-97) fue la siguiente: “Hay una razón por la que Rubio estaba solo”. Después de meter limpio ese tiro de tres que sentenció uno de los triunfos más importantes del equipo del estado mormón esta temporada, las televisiones y radios locales se fueron a por la más que emergente estrella del equipo Donovan Mitchell y a Rudy Gobert. Lo peor no es eso, lo peor es que reputados periodistas que siguen la actualidad de la NBA para grandes medios no ven claro el futuro de Rubio en Utah Jazz, apenas unos meses después de llegar a Salt Lake City.

Los Jazz, plagados de lesiones, están intentando agarrarse a la lucha por el octavo puesto del Oeste, pero lo tienen complicado. Dependiendo de la noche, tienen serios problemas para anotar, y defensivamente han mostrado más flaquezas de las que se esperaba en un equipo de Quin Snyder. De ambos pecados se acusa a un Ricky Rubio que ha jugado por debajo de lo esperado tras un prometedor inicio. Su promedio de asistencias se ha reducido casi a la mitad respecto a lo que hacía en Minnesota, sigue tirando mal, defensivamente parece haber perdido un punto y es débil en el uno contra uno.

Todo eso ha hecho que firmas muy reconocidas como Sam Amick y Zach Lowe hayan dicho, en las últimas horas, que Rubio está lejos de tener el futuro asegurado en Utah Jazz. “Son lo más parecido a una tienda abierta en la NBA. Ya sea Derrick Favors, Rodney Hood o incluso Ricky Rubio. […] No sé muy bien cómo interpretarlo. Pero si de verdad quieren separar sus caminos, tienen un buen mercado para él”, dijo el columnista del USA Today, Sam Amick. Era sabido que tanto Hood como Favors son candidatos a traspaso en los Jazz antes de que acabe el plazo del mercado, pero el nombre de Rubio ha hecho saltar algunas alarmas.

Casi al mismo tiempo, Zach Lowe mencionaba como de pasada en una de sus columnas para ESPN que no estaba muy claro que Rubio terminase la temporada en los Jazz o que siguiera en la plantilla de Utah en la siguiente. Y eso, viniendo de un fan declarado de Ricky, es preocupante. Muchos especialistas en la NBA llevan pididendo desde hace semanas que os Jazz le den las riendas del puesto de base a Mitchell, llamado a ser gran estrella de la liga en los próximos años. Rubio sigue siendo titular pero ya termina los partidos en función de si lo ha hecho bien o regular.

El base español lleva dos partidos seguidos siendo decisivo. Se inventó un pase imposible para mandar el partido a la prórroga ante los Pistons, y ante los Raptors metió la canasta clave. En ambos partidos reboteó a nivel de elite para compensar cifras modestas de asistencias (modestas para su historial), aunque dejó pases magníficos ante los canadienses (en su especialidad, los espacios libres y el contraataque). “Intento encontrar formas de influir en el partido y ayudar al equipo. Tengo que jugar sabiendo cuáles son mis puntos fuertes y cuáles mis flaquezas“, dijo tras ganar en Detroit. Ricky Rubio tiene unos meses para convencer a los jefes de los b de que merece la pena seguir apostando por él y no usarlo como pieza de cambio para el nuevo proyecto alrededor de Mitchell y Gobert.

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